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Estudio relaciona químicos en agua potable con mayor riesgo de cáncer de útero

Un nuevo estudio revela que la exposición a trihalometanos en el agua potable podría incrementar el riesgo de cáncer de útero en mujeres. Los hallazgos sugieren la necesidad de investigar más sobre factores ambientales que afectan la salud femenina.

Por C. Amanda Osuna3 min de lectura
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Estudio relaciona químicos en agua potable con mayor riesgo de cáncer de útero

Investigaciones recientes han demostrado que la exposición prolongada a ciertos compuestos químicos en el agua potable, particularmente los trihalometanos, puede estar ligada a un aumento en la incidencia de cáncer de útero, según un estudio llevado a cabo por el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos. Esta investigación destaca el riesgo de desarrollar cáncer endometrioide, el tumor ginecológico más común, en mujeres que han estado expuestas a estos contaminantes a lo largo de los años.

Los resultados, publicados en la revista médica *JAMA Network Open*, se basan en un análisis de 53.000 mujeres que no tenían antecedentes de cáncer ni habían sido sometidas a histerectomías. Durante casi 20 años, las participantes, que residieron por lo menos diez años en un mismo lugar con abastecimiento público de agua, fueron monitoreadas para determinar la relación entre el agua potable y la salud. Los investigadores cruzaron datos de direcciones residenciales con registros que incluían niveles de trihalometanos, como el cloroformo y dibromoclorometano, entre otros contaminantes.

Los hallazgos sugieren que las mujeres con mayor exposición a trihalometanos tienen un 18% más de riesgo de desarrollar cáncer de útero en comparación con aquellas con menor exposición. Esta asociación es especialmente fuerte en los tumores endometrioides. Además, niveles altos de ácidos haloacéticos se relacionaron con un aumento superior al doble en el riesgo de tumores no endometrioides, aunque no se evidenció una relación clara con otros contaminantes como nitratos, arsénico o uranio.

El cloroformo, uno de los principales contaminantes identificados, se ha señalado como un culpable en la elevación del riesgo. Los autores del estudio subrayan que estos químicos podrían actuar como disruptores endocrinos, perjudicando funciones hormonales que están vinculadas al desarrollo de tumores. Esta conexión entre la calidad del agua y la salud femenina abre un nuevo campo para las investigaciones en salud pública, enfatizando la importancia de examinar estos contaminantes en el agua potable.

A pesar de las conclusiones, los investigadores han destacado ciertas limitaciones, como la falta de información sobre el consumo individual de agua y las exposiciones en diferentes etapas de la vida, particularmente durante la infancia. No obstante, señalan que estos resultados son un llamado a la acción para llevar a cabo más estudios que confirmarán esta asociación y para considerar la implementación de regulaciones que reduzcan la exposición a estos subproductos químicos generados en el proceso de desinfección del agua potable.

Finalmente, el estudio se suma a investigaciones previas limitadas sobre este tema, lo que resalta la necesidad de una mayor atención a la calidad del agua como un factor de riesgo modificable en la salud de las mujeres. Estos hallazgos no solo tienen implicaciones para la salud pública en Estados Unidos, sino que pueden también tener relevancia en regiones donde el abastecimiento de agua y la contaminación química son problemáticas persistentes, incluyendo ciertas áreas de la Patagonia, donde el acceso a agua potable segura se enfrenta a desafíos similares.

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