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Estudio revela antiguo vínculo entre humanos y orcas en el estrecho de Gibraltar

Una investigación revela que la civilización tartesa pudo haber existido gracias a un pacto milenario entre humanos y orcas en el estrecho de Gibraltar. Este vínculo implicaba la colaboración en la caza del atún rojo, permitiendo a los humanos desarrollar una cultura avanzada en la región.

Por Paula Bastante Hernáiz5 min de lectura
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Estudio revela antiguo vínculo entre humanos y orcas en el estrecho de Gibraltar

Un estudio reciente llevado a cabo por el biólogo Fernando López Mirones plantea la existencia de una relación histórica entre humanos y orcas en el estrecho de Gibraltar. Según su hipótesis, esta alianza pudo haber sido crucial para el desarrollo de la civilización tartesa, que data de unos 1200 a.C. La investigación, expuesta en su libro "Spania: el secreto de las orcas", sugiere que ambas especies colaboraban en la caza del atún rojo, lo que les permitió prosperar en un entorno que hasta hoy sigue siendo un misterio. López Mirones argumenta que las orcas, que en su época ya poseían una cultura compleja, guiaban a los enormes cardúmenes de atunes hasta las costas, donde los humanos esperaban con redes. Este intercambio habría forjado un avance significativo en la civilización, que llega hasta la actual formación del Parque Natural de Doñana, donde se visualiza un antiguo sistema circular utilizado para encerrar a los atunes. El biólogo menciona que el término "Spania" proviene de una denominación que los pescadores locales daban a las orcas. Según sus relatos, esta relación no solo brindó alimento, sino que ayudó a establecer una cultura compartida entre ambas especies, que se ha perpetuado a lo largo de los siglos. La teoría de López Mirones ha cobrado más fuerza en los últimos meses, gracias a la investigación de Ingrid Visser, bióloga neozelandesa, quien captó un fenómeno significativo en el estrecho de Gibraltar. Visser registró un momento singular en el que una orca hembra, conocida como Estrella, presentó la cabeza decapitada de un atún a un bote científico. Este gesto es interpretado por López Mirones como una posible manifestación de memoria cultural y un emblemático recordatorio de la antigua alianza entre humanos y orcas. Si bien la historia entre estas especies ha tenido altibajos —incluyendo episodios de agresividad por parte de las orcas hacia embarcaciones—, este último avistamiento sugiere una conexión que aún persiste, más allá del tiempo. Se espera que estas revelaciones sigan generando interés en la comunidad científica y en la cultura popular, además de ofrecer una nueva mirada sobre la interacción entre especies en un ecosistema tan vital como el del estrecho de Gibraltar. La investigación continúa, y las observaciones adicionales permitirán profundizar en esta fascinante teoría que involucra un legado de cooperación entre humanos y mamíferos marinos, vital para la sustentabilidad de las tradiciones y conocimientos en la región.

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