Estudio revela falencias en la medición de demanda de aire acondicionado
Científicos de la Universidad de Hawái concluyeron que la métrica clásica para calcular la demanda de aire acondicionado ignora la humedad, lo que distorsiona las proyecciones energéticas. Proponen un nuevo indicador que podría mejorar la precisión en la planificación energética en el contexto de un clima cambiante.

Investigadores de la Universidad de Hawái han identificado una falla significativa en la métrica denominada "grados-día de enfriamiento" utilizada en la planificación energética en América. Esta herramienta, vigente por más de un siglo, no considera la humedad en sus cálculos, lo que conduce a distorsiones en estimaciones de consumo eléctrico para sistemas de aire acondicionado y refrigeración.
El estudio sugiere que este indicador tradicional, que se basa únicamente en la temperatura, resulta ineficaz para anticipar la verdadera demanda de enfriamiento en un clima cambiante. Al no tener en cuenta la humedad, las previsiones pueden ser incorrectas, lo que influye negativamente en las decisiones de planificación energética de empresas eléctricas y operadores de redes. El investigador Jake Casselman destacó que esto puede resultar en una distribución errónea de recursos energéticos, con implicaciones prácticas durante olas de calor.
En respuesta a esta problemática, los investigadores han desarrollado un nuevo indicador denominado "grados-día de enfriamiento efectivos", que integra aspectos climáticos y de ingeniería de refrigeración. Esta innovación permite medir la eficiencia con la que un sistema puede extraer calor, considerando una variedad de condiciones atmosféricas. Utilizando datos meteorológicos de alta resolución de los últimos 50 años, el estudio revela que la eficiencia de los sistemas de refrigeración ha disminuido entre un 2% y un 4% por década, un aspecto que la métrica convencional omite.
Los hallazgos del estudio también evidencian una variabilidad en la demanda de enfriamiento en distintas regiones. En áreas áridas, la eficiencia se mantuvo a pesar del aumento de temperaturas, en parte gracias a una menor humedad. Por el contrario, en regiones con alta humedad, como algunas partes de la costa este de EE. UU., el calor y la humedad incrementan simultáneamente la demanda, exacerbando la necesidad de energía.
Los pronósticos apuntan a que, de continuar las altas emisiones, algunas regiones, como el Noroeste y los Grandes Lagos, podrían ver una duplicación en su demanda de enfriamiento hacia mediados de siglo. Este aumento proyectado pone de relieve la importancia de ajustar las métricas utilizadas para la planificación energética, dado que una estimación incorrecta puede llevar a importantes desafíos en infraestructura y suministro eléctrico.
La investigación, además, subraya la necesidad de que los modelos climáticos y energéticos evolucionen para reflejar las complejas interacciones entre temperatura y humedad, lo cual es crucial para la resiliencia de las infraestructuras energéticas en el contexto de un clima cada vez más cambiante. Estos descubrimientos no solo son relevantes para Estados Unidos, sino que tienen implicaciones globales, incluida la Patagonia, que enfrenta desafíos similares relacionados con el cambio climático y la demanda energética.