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Evaluación de la carne producida con remolacha forrajera en Norpatagonia

Investigaciones en la Norpatagonia revelan que la carne de novillos alimentados con remolacha forrajera tiene calidad comparable a la de dietas tradicionales. Este hallazgo abre posibilidades para la producción de carne diferenciada en invierno.

Por Miguel Vergara3 min de lectura
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Evaluación de la carne producida con remolacha forrajera en Norpatagonia

Un reciente estudio conducido por investigadores del INTA en la Norpatagonia ha puesto a prueba la viabilidad de la remolacha forrajera como dieta para la terminación de novillos en invierno. Este análisis fue impulsado por la necesidad de encontrar fuentes de alimento más accesibles y sostenibles, especialmente en una época donde los recursos forrajeros son limitados. Los resultados preliminares sugieren que la carne producida con remolacha no solo es accesible, sino que cumple con estándares de calidad relevantes.

En las instalaciones del Instituto de Tecnología de Alimentos del INTA de Castelar, se compararon las propiedades de la carne de novillos alimentados con remolacha forrajera frente a aquéllos que recibieron una dieta tradicional de maíz. Se evaluaron criterios como el color, la terneza y el perfil de ácidos grasos. Los análisis indican que la carne de los animales alimentados con remolacha presenta un color más intenso, categorizada como “muy roja”, lo que podría influir positivamente en las decisiones de compra de los consumidores.

La remolacha forrajera, que ha demostrado ser una opción viable gracias a su alto rendimiento por hectárea y menor costo en comparación con la dieta a base de maíz, se convierte así en una alternativa muy atractiva para los productores del norte de Patagonia. Además, su aceptación por parte de los animales permite que se pueda utilizar en pastoreo, lo que es fundamental en los meses de escasez de forraje.

Los resultados obtenidos, aunque preliminares y en necesidad de más investigaciones, apuntan a que la carne de novillos terminados con remolacha puede competir en calidad con la carne tradicional, haciendo especial hincapié en el perfil saludable que podría ofrecer a los consumidores. La terneza de este tipo de carne mostró ser prácticamente aceptable, posicionándose por debajo del umbral de dureza que podría espantar a los compradores.

A medida que se profundizan los estudios, se vislumbra una oportunidad considerable para los productores de la Norpatagonia para diversificar su oferta cárnica y mejorar la rentabilidad de los sistemas de producción. Esto es crucial para la economía local, especialmente en un sector que ha enfrentado desafíos constantes debido a las condiciones climáticas y económicas de la región.

En síntesis, la remolacha asoma como una opción viable para la producción de carne en invierno, abriendo la puerta a la introducción de carne de calidad diferenciada en el mercado. Con más investigación, esta alternativa podría revolucionar el panorama cárnico de la Norpatagonia, beneficiando tanto a productores como a consumidores.

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