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Evaluación del riesgo sísmico en Argentina por provincias

La actividad sísmica en Argentina ha sido analizada a partir de un mapa dividido en zonas de riesgo. Las provincias de San Juan y Mendoza presentan los mayores niveles de peligrosidad, mientras que otras regiones también muestran actividad sísmica significativa.

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Evaluación del riesgo sísmico en Argentina por provincias

La reciente preocupación por los terremotos en Sudamérica, incluyendo eventos en Colombia y Venezuela, ha renovado el interés en la actividad sísmica de Argentina. Este país, principalmente afectado por la cordillera de los Andes, presenta un escenario diverso en cuanto al riesgo sísmico. Según el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES), el territorio argentino se clasifica en cinco zonas de peligrosidad: desde la zona 0, con riesgo muy bajo, hasta la zona 4, con riesgo muy elevado. Esta zonificación detalla no solo las diferencias entre provincias, sino también dentro de ellas, evidenciando que algunos sectores son más vulnerables que otros.

Las provincias de San Juan y Mendoza se identifican como las más vulnerables en términos de sismicidad. En San Juan, las áreas con mayor riesgo se localizan en el centro y oeste de la provincia, donde el mapa muestra los niveles más altos de peligrosidad. Mendoza también registra altas concentraciones de riesgo, particularmente en su sector occidental y zonas cercanas a la cordillera de los Andes. El sur de San Juan y el norte de Mendoza constituyen el principal núcleo de peligrosidad sísmica, respaldado por una historia de terremotos destructivos, incluidos los que ocurrieron en 1861 en Mendoza y en 1944 en San Juan, así como el terremoto de Caucete en 1977.

Otras provincias como La Rioja, Salta y Jujuy también presentan niveles significativos de actividad sísmica. En La Rioja, las áreas de mayor riesgo se hallan principalmente hacia el oeste, alineadas con el corredor sísmico argentino. En Salta y Jujuy, la peligrosidad se concentra en el noroeste, donde la historia sísmica dispone de registros de eventos destructivos, destacando el terremoto de 1962 en Talavera del Esteco, Salta, que alcanzó magnitud 7.

Catamarca y Tucumán también reportan peligrosidad en sus segmentos oeste, aunque con diferencias en la magnitud del riesgo. Catamarca incluye varios niveles de facilidad al sismo, y Tucumán, a pesar de estar más alejada del núcleo sísmico principal, muestra sectores de mayor riesgo en su parte oeste. Así, se confirma un patrón donde mientras más se acerca una región a la cordillera, mayor es la probabilidad de experimentar sismos.

Este análisis sobre la distribución del riesgo sísmico puede tener implicaciones importantes para la planificación y construcción en las provincias afectadas, dada la necesidad de aumentar la preparación y el fortalecimiento de las infraestructuras ante posibles futuros eventos sísmicos. La prevención y la concientización sobre los riesgos son fundamentales para mitigar los impactos de sismos en la población y en la economía regional.

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