Ex policía argentina acusada de reclutamiento para combatir en Ucrania
Griselda Inés Ortiz, una ex policía argentina, fue detenida tras ser acusada de reclutar personas para combatir en Ucrania. Anteriormente, había viajado a Kiev como mercenaria.

Griselda Inés Ortiz, de 45 años y ex sargento de la Policía Bonaerense, se encuentra bajo arresto por múltiples acusaciones, entre ellas trata de personas, debido a su actividad de reclutamiento de argentinos para combatir en Ucrania. Tras solicitar su baja en marzo de 2025, Ortiz viajó a Ucrania como mercenaria, donde se unió a las fuerzas en conflicto contra Rusia. Esta experiencia la llevó a organizar el envío de ex agentes de seguridad y veteranos militares al frente de batalla.
La situación de Ortiz ha llamado la atención no solo por su papel como reclutadora, sino también por el contexto delicado en el que se encuentra la región de Ucrania, marcada por la guerra. Desde que comenzó el conflicto entre Ucrania y Rusia, ha habido un notable aumento en la participación de extranjeros en la lucha, lo que incluye desde voluntarios humanitarios hasta mercenarios.
El arresto de Ortiz ocurre en un momento en el que la preocupación por la trata de personas también ha crecido, especialmente en el ámbito de la explotación en conflictos armados. La ex sargento se encuentra detenida mientras se lleva a cabo la investigación correspondiente. Además, su pareja, un ex policía federal, está prófugo, lo que añade otra capa de complejidad a este caso.
A nivel regional, este tipo de eventos suscita un debate sobre la seguridad y la legislación en materia de reclutamiento en Argentina. Las fuerzas de seguridad están alertas ante la posibilidad de que más personas sean influenciadas o engañadas para abandonar el país con el fin de unirse a conflictos armados en el extranjero. La situación se torna crítica, dado que muchos ex oficiales y militares podrían sentirse atraídos por la idea del combate en el exterior, influenciados por discursos vertidos en redes sociales o grupos afines.
A pesar de las circunstancias, el impacto que esta situación puede tener en la percepción pública sobre la policía y el servicio militar en Argentina no debe subestimarse. El caso de Griselda Ortiz podría generar un efecto disuasorio o, por el contrario, un incremento del interés en unirse a conflictos externos, dependiendo de cómo se resuelvan los hechos.
Por ahora, el futuro de Ortiz y su posible condena dependerá de las pruebas que surjan de la investigación y de cómo otras fuerzas de seguridad respondan a este nuevo desafío en un contexto global tan cambiante.
Se espera que las autoridades continúen trabajando en la investigación, no solo sobre la actividad de Ortiz, sino también en el contexto más amplio del reclutamiento de personas para participar en conflictos bélicos en el extranjero, lo cual representa un preocupante fenómeno global.