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Exdirector de ANDIS alega justificación religiosa en chats con empresarios

Daniel Garbellini, exdirector de ANDIS, se defendió ante la Justicia asegurando que su uso de términos religiosos en conversaciones con empresarios no implicaba corrupción. La fiscalía amplió la acusación en su contra, señalando posibles irregularidades en contratos y pagos.

Por Mario Ñehuen4 min de lectura
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Exdirector de ANDIS alega justificación religiosa en chats con empresarios

Daniel María Garbellini, quien ejerció como exdirector nacional de Acceso a los Servicios de Salud en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), ha presentado un descargo a la Justicia en el marco de una investigación que lo vincula a una posible asociación ilícita. Esta acusación se ha extendido a otros exfuncionarios, lo que ha generado un fuerte impacto en el entorno administrativo, especialmente dada la relevancia de la agencia en la atención de las personas con discapacidad en el país.

En su defensa, Garbellini negó cualquier indicio de haber integrado una asociación ilícita y se centró en justificar el contenido de los mensajes de texto que han sido incautados en su teléfono. Estos mensajes, en los que utiliza términos como “hermano” y “ofrendas” en conversaciones con los empresarios Pablo Atchabahian y Miguel Ángel Calvete, fueron interpretados por la fiscalía como referencias encubiertas a coimas o pagos irregulares. En contraposición, Garbellini argumentó que estos términos pertenecían a un lenguaje religioso apto para expresar camaradería, utilizado comúnmente en su círculo.

Entre los puntos que destacó Garbellini se encuentra su relación con Atchabahian, a quien conoce desde 2010 a través del Instituto de Diálogo Interreligioso. Rehusó que el término “ofrenda” implicara algo más que un simbolismo propio de su comunidad religiosa y aclaró que la comunicación en cuestión no hacía alusión a transacciones ilegales hacia empresas.

La fiscalía, liderada por el fiscal federal Franco Picardi, cuestionó además otros aspectos de Garbellini, como un listado que había enviado con información sobre empresas y montos, considerando que esta era información privilegiada que podría haber facilitado negocios irregulares en el marco del sistema de compras conocido como SIIPFIS. En respuesta, el exfuncionario defendió su acción como una mera respuesta a los reclamos de pagos pendientes por parte de proveedores, sin intención de manipular el proceso de licitaciones.

Garbellini también aseguró que no estuvo involucrado en la manipulación de licitaciones, en la firma de órdenes de pago ni en recibir instrucciones de otras personas, manteniendo así su postura de inocencia. Este caso ya ha implicado a unas 20 personas procesadas por diversos delitos relacionados con la administración pública, lo que ha elevado el nivel de atención y crítica hacia el funcionamiento de ANDIS.

La situación se encuentra en un punto crucial, y es posible que se produzcan nuevas revelaciones a medida que avance la investigación. Dada la naturaleza delicada de los cargos, el caso seguido por la Justicia se plantea como un ejemplo de las complejidades existentes en la administración pública, donde el uso del lenguaje y la interpretación de los mismos pueden tener repercusiones significativas en la legalidad de las acciones realizadas por los funcionarios.

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