Exfiscal admite desvío de $425 millones de cuentas judiciales por adicción al juego
Un exfiscal argentino ha admitido ante la Justicia haber desviado más de $400 millones de fondos judiciales para afrontar sus deudas por adicción al juego. Durante el juicio, negó formar parte de una asociación ilícita y se responsabilizó solo por sus actos, argumentando que su ludopatía fue un factor determinante en su conducta delictiva.

Mariano Ríos Artacho, exfiscal de Delitos Económicos de Rosario, enfrentó un juicio donde confesó haber desviado entre 2017 y 2024 aproximadamente $425 millones de cuentas judiciales vinculadas a fianzas y cauciones. En su declaración, reconoció haber manipulado esos fondos de manera irregular para saldar deudas personales relacionadas con su adicción al juego, la cual confessó haber comenzado en 2013, mientras se desempeñaba en Melincué.
Ríos Artacho se encuentra procesado junto a otras diez personas, acusados por la Fiscalía de haber llevado a cabo una asociación ilícita. Sin embargo, el exfiscal se defendió afirmando que no formó parte de dicha estructura organizada. Durante su declaración, enfatizó su responsabilidad individual, alegando que fue él quien tomó las decisiones sobre los fondos y que los demás imputados no habían estado involucrados en un plan orquestado.
La Fiscalía, liderada por los fiscales Adrián Spelta y Carla Cerliani, sostiene que el exfuncionario se aprovechó de su posición para realizar movimientos irregulares en cuentas judiciales, utilizando estos fondos para inversiones personales y para jugar. Entre las maniobras en investigación, se encuentran restituciones de dinero a individuos que no eran víctimas y trasladados de dinero incautado que nunca ingresó a las cuentas apropiadas.
En medio de sus declaraciones, Ríos Artacho se mostró emocional y pidió perdón a su familia, evidenciando el peso de su situación personal. Aunque admitió el desvío de fondos, su defensa se centró en desmentir la existencia de una red delictiva organizada y su intención de minimizar la responsabilidad de sus coimputados, alegando que "yo arrastré al resto" en sus prácticas ilegales.
Este caso pone en relieve numerosos conflictos dentro de la administración de justicia y el manejo de recursos judiciales, problemáticas que no son ajenas a otras provincias argentinas, donde la corrupción y falta de supervisión han sido temas recurrentes.
La situación del exfiscal genera además inquietud en la comunidad judicial, que deberá evaluar las medidas a tomar para prevenir que este tipo de conductas ilícitas se repitan en el sistema. Los próximos pasos de la Justicia se centrarán en determinar si se puede validar la figura de asociación ilícita tal como sostiene la Fiscalía, lo que podría implicar mayores sanciones para los participantes en este delito.