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Expareja de profesionales se mudó a la chacra y apuesta al turismo en la Patagonia

Marcelo Squadroni y Viviana Llorente dejaron atrás sus profesiones urbanas para mudarse a una chacra en Barda del Medio, Río Negro. Ahora, se dedican a la producción de alfalfa y a un emprendimiento turístico, tras redescubrir su conexión con la tierra en 2019.

Por Alan Agustini4 min de lectura
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Expareja de profesionales se mudó a la chacra y apuesta al turismo en la Patagonia

Marcelo Squadroni y Viviana Llorente, tras una vida profesional en la ciudad, decidieron cambiar de rumbo y mudarse a una chacra en la Patagonia. En 2019, un viaje a la propiedad familiar en Barda del Medio reavivó en Marcelo su vínculo con el campo. Desde entonces, se dedican a la producción de alfalfa, y también han iniciado un proyecto turístico en las cercanías del embalse del dique Ballester.

La trayectoria de Squadroni en el movimiento de suelos y la carrera de Viviana como contadora se vieron transformadas por su decisión de abandonarlo todo. Con 80 hectáreas a su disposición, que Marcelo recibió como forma de pago por su trabajo en 1991, la pareja encontró un nuevo sentido en la vida en el campo. Con la combinación del cultivo de alfalfa y la implementación de actividades turísticas, han replanteado no solo sus prioridades, sino también su modo de vida.

Marcelo, oriundo de Luis Beltrán en Río Negro, proviene de una familia con extensa experiencia en el campo. Su padre, Anselmo, estuvo involucrado en la producción rural desde la infancia de Marcelo, lo que le brindó conocimientos valiosos sobre el campo. Después de haber trabajado durante años en Neuquén, familiarizándose con la agricultora y el movimiento de suelo, el regreso a la chacra se presentó como una oportunidad para reconciliarse con su legado familiar.

La historia de la familia de Marcelo se remonta a diversas mudanzas y proyectos de desarrollo rural, reflejando una conexión profunda con la tierra que, aunque había permanecido oculta, emergió con fuerza después de su decisión de mudarse. Desde su llegada a Barda del Medio, han logrado combinar su historia personal con la producción agrícola y las nuevas demandas turísticas de la región, que busca diversificar su oferta económica, especialmente en un contexto postpandemia.

El emprendimiento turístico se sitúa en el embalse del dique Ballester, un área de interés para quienes buscan recreación en la naturaleza y actividades al aire libre. La pareja ha decidido invertir sus energías en brindar un nuevo enfoque a las vivencias en el campo, lo que fortalece la economía local al atraer turistas y visitantes a la zona.

La experiencia de Marcelo y Viviana representa una tendencia creciente en la Patagonia, donde cada vez más personas optan por abandonar las ciudades en busca de una vida más conectada con la naturaleza. Su historia no solo refleja un cambio personal, sino también un fenómeno que podría influir en el desarrollo de otras iniciativas similares en la región.

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