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Experiencia en la Comarca para potenciar cultivos con microorganismos indígenas

Desde 2016, un proyecto del INTA en El Bolsón ha crecido, alcanzando a 19 productores locales que utilizan microorganismos nativos para enriquecer sus suelos. Este enfoque agroecológico busca fortalecer la fertilidad del terreno y optimizar la absorción de nutrientes por parte de las plantas.

Por Lorena Roncarolo3 min de lectura
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Experiencia en la Comarca para potenciar cultivos con microorganismos indígenas

Desde su inicio en 2016, un proyecto desarrollado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en El Bolsón ha evolucionado de experimentos en dos chacras a la participación de 19 productores de la región. La iniciativa se basa en la utilización de microorganismos nativos del bosque para crear biopreparados que mejoran la calidad del suelo y potencian el desarrollo de diferentes cultivos.

La ingeniera agrónoma Andrea Cardozo, a cargo de la agencia del INTA en El Bolsón, señaló que estos organismos no solo enriquecen el suelo, sino que también ayudan a las plantas a absorber mejor los nutrientes. La idea surgió en un contexto donde un nuevo perfil de agricultores, influenciados por movimientos agroecológicos y formados en la nueva carrera de Agroecología de la Universidad de Río Negro, buscaban alternativas sostenibles para la producción.

El proyecto tomó impulso gracias a la experiencia adquirida por Cardozo durante una beca de la Agencia de Cooperación de Japón, donde observó prácticas de manejo del suelo en pequeñas explotaciones agrícolas. Inspirada por este enfoque, decidió adaptar técnicas similares al contexto local, aprovechando el bosque nativo en lugar de buscar soluciones en territorios tropicales.

De esta manera, comenzaron los ensayos de microorganismos de los bosques cercanos, trabajando en colaboración con especialistas en microbiología del suelo de Bariloche y otros investigadores. La etapa inicial se centró en el aislamiento y reproducción de microorganismos, estableciendo así las bases para el desarrollo de estos biopreparados.

La importancia de esta experiencia radica no solo en su enfoque en la agricultura sustentable, sino también en la revalorización de recursos locales. Este método, además de contribuir a la fertilidad del suelo, permite que los productores reduzcan su dependencia de insumos químicos sintéticos. El uso de microorganismos es una práctica que, según Cardozo, se puede replicar en la Patagonia, adaptándose a las características de la región.

De cara al futuro, los responsables del proyecto buscan expandir su alcance y continuar con la formación de productores en el manejo de estos bioinsumos, fortaleciendo así la red de agricultores agroecológicos en la Comarca. Este movimiento no solo promueve la sostenibilidad ambiental, sino que también ofrece una alternativa viable para el desarrollo económico local, impulsando un modelo agrícola más consciente y respetuoso con el ecosistema.

El éxito inicial del proyecto en El Bolsón podría servir como modelo para otras regiones de la Patagonia, fomentando prácticas agrícolas que resalten el uso de recursos autóctonos y promuevan una agricultura más orgánica y sostenible.

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