Expertos advierten sobre la eliminación de políticas de cuidado en el país
Virginia Franganillo, socióloga especializada en el estudio de la mujer, expone el drástico recorte de políticas de cuidado en Argentina, advirtiendo sobre las repercusiones que esto tiene en la vida familiar y laboral de las mujeres. Propone un acuerdo nacional para garantizar el reconocimiento y la implementación de estas políticas esenciales.

La socióloga Virginia Franganillo alertó sobre la eliminación de un número significativo de políticas públicas vinculadas al cuidado en Argentina, señalando que en un lapso de menos de un año y medio han desaparecido 48 de las 50 iniciativas de este tipo. Durante una interacción con el programa "Ahora en Comodoro", Franganillo destacó la necesidad de reabrir el debate sobre la importancia de estas políticas, las cuales impactan directamente en las familias, especialmente en las mujeres, los niños y los adultos mayores.
Franganillo, quien es parte de La Cocina del Cuidado, un espacio que impulsa el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), presentó un diagnóstico sobre la situación actual, donde se observa una alarmante disminución de las políticas de cuidado. Estas políticas son cruciales para distribuir equitativamente las responsabilidades domésticas, facilitando así a las mujeres la posibilidad de estudiar y trabajar sin la carga adicional de las tareas del hogar.
Para abordar esta problemática de manera efectiva, se ha formado una mesa intersectorial que incluye a diversas organizaciones de la sociedad civil, sindicatos, académicos y representantes de la Iglesia. Su propósito es alcanzar un consenso nacional que coloque las políticas de cuidado en el centro de las decisiones estatales, estableciendo así responsabilidades compartidas entre el Estado, la familia y el sector privado.
El informe de Franganillo revela que la falta de apoyo institucional a las tareas de cuidado ha llevado a muchas familias a afrontar solas las necesidades de atención de niños, ancianos y personas con discapacidades. Este contexto es más crítico en los hogares de menores recursos, donde uno de los miembros a menudo debe abandonar su empleo para asumir estas responsabilidades.
Además, se cuestionó la reciente eliminación de herramientas que permitían a muchas mujeres acceder a jubilaciones a partir del reconocimiento de años de aportes por tareas de cuidado. Esta medida había beneficiado a alrededor de 200.000 mujeres, facilitándoles el acceso a una vida digna en su etapa de retiro.
Franganillo destaca que la eliminación de políticas públicas no puede ser analizada en forma aislada; su impacto se siente en la organización económica y social de los hogares. Las propuestas para reinstaurar políticas de cuidado no solo buscan mejorar la calidad de vida de las mujeres y las familias, sino que también tienen el potencial de generar nuevos empleos y activar las economías locales mediante la demanda de servicios de atención y asistencia.
De esta manera, las políticas de cuidado emergen como una prioridad central que necesita ser retomada y revalorizada en el debate público, en busca de un progreso significativo en la equidad de género y el bienestar social.