Falleció el veterinario y referente cultural Mauricio Barreto en Centenario
Mauricio Barreto, un destacado veterinario y referente cultural de Centenario, falleció tras una larga enfermedad. A lo largo de su vida, Barreto fue un pilar en la comunidad, militando en diversos espacios culturales y políticos.

La ciudad de Centenario, en Neuquén, despide a Mauricio Barreto, un reconocido veterinario y un activo militante cultural de la región, quien falleció a los 66 años tras enfrentar una larga enfermedad. Barreto fue una figura clave en la comunidad, no solo por su profesión, sino también por su implicación en la vida cultural y social de la localidad. Era conocido afectuosamente como "el negro" y era considerado un amigo cercano por muchos en la ciudad.
Barreto, junto a su esposa Miriam Berensztein, también veterinaria, establecieron la veterinaria Picunches, donde forjaron no solo un equipo profesional, sino también un hogar que se convirtió en punto de encuentro para amigos, vecinos y otros militantes. Desde mediados de la década de 1980, Barreto participó activamente en diversas organizaciones vecinales y culturales, organizando charlas políticas y promoviendo el arte en la comunidad.
Uno de sus legados más significativos es la Biblioteca Popular Jorge Fonseca, donde Barreto ejerció un fuerte liderazgo como presidente en varias oportunidades. Este espacio cultural ha sido crucial para la promoción de la lectura y la militancia en derechos humanos en Centenario. Durante su gestión, la biblioteca se convirtió en un referente en la provincia, organizando numerosas actividades culturales y sociales.
Además, Barreto fue parte de "Los Intergalácticos", un colectivo de artistas que dejó su impronta en la ciudad a través de murales y otras intervenciones artísticas. Entre sus obras se destacan el mural de Charles Chaplin y la escultura en homenaje a Luis Alberto Spinetta. Este grupo buscaba embellecer y dar vida a la ciudad, convirtiendo paredes y espacios públicos en obras de arte.
El Cine Club de la Biblioteca Jorge Fonseca, que Barreto y su esposa mantuvieron durante diez años, también fue un importante aporte cultural. A pesar del avance de las plataformas de streaming, este cine continuó recibiendo a vecinos y visitantes cada semana, fomentando un espacio de encuentro para compartir el amor por el cine en comunidad.
La news de su fallecimiento ha generado un profundo dolor en Centenario, donde muchos lo recuerdan por su sentido del humor, generosidad y su siempre dispuesta mano amiga. Su contribución no solo transformó la cultura local, sino que también dejó una huella imborrable en las vidas de quienes lo conocieron.
Con su partida, la comunidad de Centenario pierde a un valioso referente y un símbolo de la interacción entre la profesión, el arte y el compromiso social.