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Falleció una madre y electricista tras ser atropellada en Puerto Madryn

Janet Sarmiento, una madre y electricista de 41 años, falleció tras ser atropellada en Puerto Madryn por un conductor alcoholizado. La Fiscalía inició un proceso por homicidio culposo agravado.

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Falleció una madre y electricista tras ser atropellada en Puerto Madryn

El domingo 6 de septiembre de 2026, Janet Sarmiento, de 41 años, perdió la vida en un trágico accidente ocurrido en Puerto Madryn, Chubut, cuando se desplazaba en bicicleta rumbo a su trabajo en el hospital. Su muerte se debió a un atropello por parte de un conductor que se encontraba bajo los efectos del alcohol, lo que ha llevado a la Fiscalía a acusarlo de homicidio culposo agravado por conducción imprudente y excesiva velocidad.

Janet era conocida por su laboriosidad y su deseo de mejorar la calidad de vida de sus dos hijos. Amiga y compañera, la recuerda como una mujer resiliente que había superado diversas adversidades, finalizando sus estudios secundarios y alcanzando un empleo estable. A parte de su trabajo en salud, también se desempeñaba como electricista, una profesión que había elegido y en la que había logrado desarrollarse.

En una emotiva carta publicada en redes, su amiga destacó que, a pesar de enfrentar dificultades, Janet había llegado a un punto de su vida en el que podía proyectarse hacia el futuro. La carta pone de relieve cómo ella era un ejemplo de lucha y superación, tratando de construir un mejor porvenir para su familia.

El accidente ocurrió alrededor de las siete de la mañana, una hora en la que muchos todavía dormían. Janet, ya en camino al trabajo, fue embestida por un automóvil Volkswagen Vento. Sus allegados expresaron su deseo de que su legado no se reduzca únicamente a la manera en que murió, sino que se reconozca lo que significó en vida para aquellos que la conocieron.

La comunidad de Puerto Madryn ha quedado consternada por su ausencia, y muchos esperan que la tragedia sirva como un llamado a la reflexión sobre la conducción responsable y la seguridad vial, especialmente en un contexto donde los siniestros por alcohol al volante son preocupantes. La carta concluye con un llamado a que la ciudad no solo llore la pérdida, sino que también aprenda de ella y fomente un cambio en la cultura vial.

Este trágico hecho pone de manifiesto la necesidad de una mayor conciencia sobre la seguridad en las calles y el impacto que la imprudencia al volante tiene en la vida de las personas y sus familias. Janet no solo fue una víctima más, sino una madre y trabajadora que dejó una marca en quienes la rodearon. Su historia representa la lucha diaria de muchas personas que buscan brindar un futuro mejor a sus seres queridos, aun frente a grandes adversidades.

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