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Falsos positivos: militares reconocen ejecuciones en audiencia en Colombia

En una audiencia reciente en Colombia, tres generales y 22 militares admitieron su culpabilidad en ejecuciones extrajudiciales durante el periodo de 2002 a 2008. Las víctimas, presentadas falsamente como guerrilleros, fueron reconocidas en su mayoría como civiles.

Por Jimmy Nomesqui Rivera4 min de lectura
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Falsos positivos: militares reconocen ejecuciones en audiencia en Colombia

El 30 de julio de 2026, se llevó a cabo en Colombia la última jornada de audiencias donde altos mandos del Ejército Nacional, incluyendo tres generales, aceptaron su responsabilidad en casos de ejecuciones extrajudiciales conocidos como falsos positivos. Estos hechos, ocurridos entre enero de 2002 y diciembre de 2008, son parte de una investigación que pone de manifiesto una alarmante cifra: el 74% de las muertes analizadas correspondieron a civiles asesinados y falsamente presentados como bajas en combate.

La audiencia fue supervisada por el magistrado Óscar Parra Vera y otros miembros de la justicia transicional, quienes forman parte de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). En total, se imputaron a 43 militares, que son considerados responsables del asesinato de 739 personas en diversos departamentos del Caribe colombiano, como Atlántico y Magdalena. Hasta el momento, 93 cuerpos han sido exhumados, con 24 víctimas entregadas dignamente a sus familias.

El teniente retirado Diego Junco Parra, quien lideró un pelotón del Ejército, brindó una desgarradora declaración en la que aceptó su papel activo en las ejecuciones, afirmando que las muertes reportadas durante su paso por el grupo eran ilegales. Junco compartió su angustia al reflexionar sobre la deshumanización que experimentó durante su servicio, cuestionándose sobre su pérdida de sensibilidad y compasión.

Una de las intervenciones más conmovedoras fue la de Aura María Córdoba, madre de una de las víctimas, quien ofreció su perdón al exmilitar. Ella relató que había prometido a Dios perdonar a quienes le hicieron daño. La respuesta de Junco, quien al reconocer a su hijo como inocente lloró ante el perdón brindado, mostró la complejidad del duelo y la lucha por el reconocimiento de las víctimas.

Este episodio refleja no solo la dura realidad de los falsos positivos, que han dejado una marca profunda en la sociedad colombiana, sino que también plantea un camino hacia la reconciliación. En este contexto, la participación de víctimas y de sus familiares es clave para el proceso de memoria histórica en el país.

A medida que avanza esta denuncia pública, queda claro que la lucha por verdad y justicia continúa siendo un pilar fundamental para la sociedad colombiana, y que el reconocimiento de la responsabilidad de quienes perpetraron estos actos es necesario para avanzar hacia un futuro más pacífico.

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