Familia de Villa Regina destaca en fruticultura y ganadería con ejemplares Angus
En Villa Regina, la familia Cicive ha logrado diversificar su producción, centrándose en la fruticultura y la ganadería. Con más de diez años en este último rubro, han cosechado premios con su ganado Angus.

En Villa Regina, la familia Cicive ha encontrado un equilibrio productivo interesante al combinar su tradición en fruticultura con la creciente actividad ganadera. Iniciaron la cría de ganado Angus hace poco más de una década, comenzando con solo 20 vacas, lo que inicialmente era un pasatiempo familiar se ha transformado hoy en una línea de negocio que promete crecimiento.
Mauro Cicive, uno de los tres miembros activos de la familia en el emprendimiento, ha manifestado su entusiasmo por la ganadería, aunque actualmente la fruticultura sigue siendo la base del negocio familiar. La empresa cuenta con entre 180 y 190 hectáreas dedicadas principalmente a la producción de peras, que representan cerca del 75 al 80% de su producción, complementada por manzanas y algunas ciruelas. Esta combinación les ha permitido sostenerse en el mercado a lo largo de los años.
La familia Cicive no solo se dedica al cultivo, sino que también cuenta con su propia infraestructura de empaque y frío, lo que les permite controlar todo el proceso, desde la cosecha hasta la comercialización. Mauro, encargado del galpón y del frigorífico, ha trabajado en la producción y acondicionamiento de la fruta, mientras que su hermano se centra en las chacras, y su padre gestiona la parte administrativa y comercial del negocio.
Además de la experiencia acumulada en la fruticultura, la familia ha renovado una parte de sus cultivos. En el último año, reemplazaron varios cuadros de peras y, respondiendo a la demanda, decidieron introducir más variedades de manzana verde, adaptándose así a las exigencias del mercado actual.
Esta adaptación generacional es clave para el crecimiento de la empresa, fundándose en un legado familiar que ha perdurado por décadas. Las plantas más antiguas, plantadas hace 40 o 50 años, han sido renovadas no solo para mejorar la calidad de producción, sino también para mantener la competitividad en un sector que constantemente ofrece nuevas oportunidades.
Con una dedicación notable hacia ambas actividades productivas, la familia Cicive continuará explorando el potencial de la ganadería, mientras asegura que su tradición frutal sigue siendo fundamental en su trayecto empresarial. La combinación de ambas puede posicionarlos aún más en el competitivo mercado agroalimentario de la región.
Se espera que este enfoque diversificado les permita no solo aumentar la productividad, sino también mejorar su imagen en ferias y exposiciones, donde han comenzado a ser reconocidos por la calidad de su ganado Angus, lo que augura un futuro prometedor.