Familia transforma un colectivo abandonado en su hogar en Villa Calamuchita
Una familia en Villa Calamuchita encontró una solución original y económica a la falta de vivienda propia al adquirir un colectivo en desuso y transformarlo en hogar. La historia resalta la resiliencia y creatividad ante dificultades económicas.

En el contexto actual, donde acceder a la vivienda propia es un desafío creciente, una familia de Villa Calamuchita, Córdoba, ha optado por una solución innovadora al comprar un colectivo en desuso por $50,000. Inicialmente, Franca Pucheta y su esposo Fernando habían planificado construir una casa convencional, pero la necesidad de ser creativos y económicos los llevó a considerar esta alternativa.
La pareja recordó su experiencia previa en la conversión de una combi en motorhome durante sus viajes y decidió que un colectivo podría transformarse en su nuevo hogar. A pesar de adquirir una unidad que carecía de motor y presentaba daños estructurales, comenzaron el proceso de mudanza con varias dificultades: su traslado fue complicado y se presentó una serie de contratiempos que hicieron de esta experiencia una verdadera odisea.
Una vez que lograron ubicar el colectivo en su terreno, la familia dedicó cuatro meses a su renovación. Comenzaron por limpiar el interior que había estado abandonado por diez años y luego aplicaron un tratamiento antióxido, repararon los daños en la chapa, realizaron el aislamiento térmico y decoraron el hogar con madera. Franca y Fernando llevaron a cabo todo el trabajo por su cuenta, complementando su experiencia previa con tutoriales de YouTube.
El resultado fue una vivienda funcional que incluye un amplio espacio de estar con cocina integrada, un dormitorio principal y la habitación de las niñas. Con el tiempo, incorporaron paneles solares que les permiten vivir de manera casi autónoma, con suministro de agua propio y gas envasado. Al principio, implementaron un baño seco, evolucionando posteriormente hacia un baño convencional, optimizando el diseño para la privacidad de los visitantes.
A medida que mejoró su situación económica, la familia amplió el espacio vital con la construcción de un deck que sirve como área de reunión, favoreciendo su deseo de disfrutar del aire libre. Esta experiencia resalta la creatividad y la adaptabilidad ante la crisis del acceso a la vivienda que se vive en muchas regiones del país, así como el potencial de las casas poco convencionales como una solución válida en un entorno donde las alternativas tradicionales pueden ser prohibitivas.