Familias de exchoferes en Patagonia reclaman salarios adeudados con posible acampe
Familias de exchoferes en Patagonia Argentina han comenzado una protesta por salarios adeudados, con planes de realizar un acampe y una olla popular. Buscan una respuesta de la empresa mientras enfrentan dificultades económicas derivadas de la falta de pagos.

Un grupo de familias de exchoferes de Patagonia Argentina se ha congregado frente a la vivienda de Atilio Rossi, gerente general de la empresa, para exigir el pago de salarios que no han sido abonados. La situación ha llevado a los manifestantes a considerar medidas como un acampe y una olla popular en señal de protesta por la deuda salarial acumulada, que afecta a aproximadamente 266 trabajadores.
La movilización comenzó con la participación de esposas y parejas de los empleados, quienes esperan que más choferes se sumen luego de terminar sus turnos en otras ocupaciones. Según los reclamos, los trabajadores adeudan haberes de un mes y diez días, así como otros conceptos como aguinaldo y vacaciones, lo que ha causado severos problemas económicos en sus hogares.
Las familias denunciaron que la falta de pagos ha resultado en situaciones críticas, como desalojos de viviendas debido a la imposibilidad de afrontar los alquileres, y dificultades para cubrir necesidades básicas como la alimentación. Las protestantes expresaron su angustia señalando que han agotado otras vías de contacto y negociación con la empresa, sin recibir respuesta por parte del propietario.
Se espera que la protesta se intensifique hacia la tarde, cuando los choferes puedan unirse a la manifestación. Las manifestantes han indicado que permanecerán en el lugar hasta poder verse acompañadas por más trabajadores, organizando así un movimiento de mayor fuerza. Esta acción busca dar visibilidad a su situación, la cual afecta no solo a los empleados, sino también a sus familias.
Las familias también han querido hacer un llamado a la comunidad, pidiendo disculpas por cualquier inconveniente que pueda causar la manifestación. Reconocen la incomodidad que sus acciones puedan generar, pero sostienen que no ven otra alternativa viable para reclamar lo que consideran justo. El impacto que la falta de pagos ha tenido en su cotidianeidad ha llevado a una situación insostenible, destacando que la protesta se lleva a cabo de manera pacífica.
Por el momento, no ha habido contacto directo entre los manifestantes y el propietario de la empresa, lo que ha sumado frustración a su situación. Las familias confían en que su reclamo obtendrá respuesta, y están dispuestas a hacer lo necesario para asegurar que se escuche su demanda. La posibilidad de un acampe y una olla popular se encuentra en el horizonte, reflejando una situación de urgencia que podría ser un punto de inflexión en su lucha por los derechos laborales.