Femicida en Córdoba violó condena por violencia de género y confesó su crimen
Maximiliano Braudaco, condenado por violencia de género, fue arrestado tras asesinar a puñaladas a Rocío Belén Gómez. Según la Justicia, había violado todas las condiciones de su condena anterior.

Un caso de violencia de género en Córdoba ha conmocionado al país tras el femicidio de Rocío Belén Gómez, una joven de 25 años, asesinada por su ex pareja, Maximiliano Braudaco. El hecho ocurrió en una vivienda de la localidad de Santa María de Punilla cuando la víctima se encontraba con el agresor para ver la final del Mundial. La madre de Gómez intentó intervenir en la agresión, pero llegó demasiado tarde para salvarla.
Braudaco, de 40 años, estaba bajo una condena condicional de dos años y seis meses de prisión por coacción y daño calificado, fallos emitidos en octubre de 2025 por la Cámara en lo Criminal y Correccional de Cruz del Eje. Sin embargo, se ha confirmado que incumplió todas las condiciones que se le impusieron como parte de esa sentencia, incluyendo la prohibición de acercarse a su ex pareja. La directora del Patronato del Liberado de Córdoba, Patricia Corbalán, afirmó que el condenado no respetó las restricciones de conducta, como no consumir drogas ni alcohol, y no presentó el debido tratamiento psicológico, esencial para su rehabilitación.
La situación de Braudaco, quien en dos ocasiones confesó ante autoridades que no había cumplido con las exigencias judiciales, pone de relieve las falencias en el sistema de control de condenados por violencia de género. Pese a que se notificó a la Justicia sobre sus incumplimientos, no se conocen acciones correctivas que se hubieran tomado por parte del Juzgado de Ejecución. Esto resalta una preocupante falta de seguimiento en los casos de condenados por violencia familiar.
Tras el asesinato, Braudaco intentó huir y confesó a un vecino lo que había hecho, lo que facilitó su captura a pocas cuadras de la escena del crimen. La fiscal asignada al caso, Silvana Pen, imputó a Braudaco por homicidio calificado por el vínculo y por mediar violencia de género.
Este femicidio ha reavivado la conversación sobre la necesidad de implementar medidas más efectivas en el tratamiento y seguimiento de individuos condenados por violencia de género, especialmente en un contexto en que los delitos de esta índole siguen siendo alarmantemente altos en Argentina. Las cifras de femicidios han mantenido una tendencia preocupante y el caso de Rocío Gómez se suma a una larga lista de mujeres que han perdido la vida a manos de sus parejas o ex parejas.
El caso se presenta como un llamado a la acción para que el sistema judicial evalúe y mejore sus protocolos de intervención ante situaciones de violencia de género, evitando que futuros incidentes fatales ocurran en el mismo contexto de desatención que sufrió Braudaco previo a su crimen.