¿FIN DE CICLO?: Unión sumó su tercera derrota y el futuro de Madelón pende de un hilo
En un partido chato y sin emociones, el Tatengue cayó 1 a 0 por un error garrafal de su arquero. Con las lesiones de Malcorra, Mosqueira y Vargas y sumando su tercera derrota en el torneo, el equipo no levanta cabeza y la continuidad del cuerpo técnico es una incógnita.

El partido de hoy dejó en claro que Unión está en un pozo del que no sabe cómo salir. Frente a un San Lorenzo que venía recontra golpeado después de perder el clásico con Huracán por 2 a 0, el Tatengue tenía la oportunidad perfecta para aprovechar el mal momento del rival. Sin embargo, hizo todo al revés. Fue un partido feo, aburrido y sin ganas. Unión mostró la misma cara de siempre: cero juego, un montón de errores y nada de personalidad.
El empate sin goles parecía estar clavado porque ninguno de los dos equipos pateaba al arco. Pero a los 64 minutos llegó el desastre. Un error garrafal e insólito de Matías Mansilla le dejó la pelota servida a Rodrigo Auzumendi, que solo tuvo que empujarla para darle la victoria a San Lorenzo. Fue un regalo total que terminó costando el partido.
A partir de ahí, la reacción del equipo fue nula. No hubo actitud para ir a buscarlo. Como si perder no fuera suficiente castigo, la tarde terminó siendo una pesadilla por el lado físico. Unión sumó tres lesionados en un solo partido: Ignacio Malcorra, Mosqueira y Lautaro Vargas. Tres bajas durísimas que complican todavía más el armado del equipo para lo que viene.
Esta vez no le podemos echar la culpa a nadie más que a nosotros. Los árbitros (Leandro Rey Hilfer en la cancha, y Diego Ceballos junto a Carla López en el VAR) no tuvieron nada que ver en el resultado. La derrota es cien por ciento culpa de los errores propios y de la falta de fútbol.
Los números asustan: ya son tres derrotas en lo que va del torneo y el equipo sigue con la cabeza gacha. La situación deportiva es crítica. Jugando de esta manera no se le puede ganar a nadie, y todo indica que Leonardo Madelón está contando sus últimos días en el club si no pega un volantazo urgente. Ojalá el equipo despierte de una vez y levante cabeza, porque la paciencia de la gente ya llegó a su límite.