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Francisco continúa su legado frutal en Puente Cero a los 83 años

Francisco García, un productor de 83 años, mantiene viva la tradición frutal en Puente Cero, Río Negro, cultivando peras y manzanas junto a su familia. A pesar de los desafíos climáticos y la disminución de la fruticultura en la región, él y su esposa María han renovado sus cultivos para adaptarse a las demandas del mercado.

Por Miguel Vergara3 min de lectura
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Francisco continúa su legado frutal en Puente Cero a los 83 años

A sus 83 años, Francisco García sigue al frente de su chacra en Puente Cero, ubicada entre General Roca y Cervantes, donde cultiva peras y manzanas. Desde pequeño, soñó con ser productor, una meta que logró alcanzar y que plasmó en el nombre de su establecimiento: “El Sueño Mío”. Este establecimiento representa no solo un sueño cumplido, sino la historia de una familia comprometida con la agricultura en una zona que ha visto cambios significativos en su paisaje productivo.

Francisco comenzó su trayectoria agrícola a los 20 años y, junto a su esposa María, ha trabajado arduamente para expandir su producción, que hoy abarca alrededor de 30 hectáreas. Sin embargo, a lo largo de los años, el valle de Puente Cero ha sufrido una profunda transformación, con la fruticultura perdiendo terreno frente a otros usos y abandonos de tierras. Francisco señala que su familia es una de las pocas que aún persiste en esta actividad, lo que da cuenta de la crisis que atraviesa la producción frutal en la región.

Los cambios no solo han sido sociales, sino también climáticos. Los riesgos vinculados al clima, como heladas y granizo, han complicado la situación. A pesar de estas adversidades, la obstinación de Francisco y María ha permitido mantener su legado. De hecho, están implementando nuevas estrategias de cultivo, incorporando un cuadro de manzanas con variedades de alto valor comercial que buscan satisfacer la demanda del mercado actual.

Con el apoyo de la Primera Cooperativa Frutícola, Francisco ha comenzado a plantar casi 2.000 nuevas plantas de variedades como Red Chief, que les permitirán mejorar la calidad de su producción en los próximos años. No obstante, es consciente de que estos nuevos montes tardarán entre cuatro y cinco años en producir frutos en rendimientos significativos.

La historia de Francisco García en Puente Cero no solo refleja la tenacidad de un hombre ante las dificultades, sino también la lucha de una comunidad por preservar una tradición agrícola que, aunque en declive, sostiene las bases de su identidad. A través de su esfuerzo, él y su familia no solo conservan su chacra, sino que también representan la continuidad de la fruticultura en la Patagonia.

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