¿FUE MANO? La polémica decisión de Loustau que perjudicó a Unión
Unión cayó 2-0 ante Gimnasia de Mendoza, pero el partido quedó marcado por un polémico penal avalado por el VAR que cambió el rumbo del encuentro cuando el Tatengue era superior.

El reciente encuentro entre Unión de Santa Fe y Gimnasia y Esgrima de Mendoza, que culminó con una derrota 2 a 0 para el conjunto tatengue, ha dejado un sabor profundamente amargo y una gran controversia instalada. Más allá del resultado final, el trámite del partido quedó marcado a fuego por una intervención arbitral que, a los ojos de los espectadores y de los propios protagonistas, desvirtuó por completo el desarrollo del juego: la sanción de un penal totalmente cuestionable.
La polémica se desató a raíz de una supuesta mano en el área rojiblanca. Sin embargo, al analizar detenidamente la jugada, la falta de intencionalidad es irrefutable. El defensor de Unión hace el movimiento biomecánico y el gesto claro de querer esconder el brazo para evitar el contacto. Además, un detalle no menor que parece haber sido ignorado: la mano se encontraba prácticamente pegada al rostro del jugador. Físicamente, resulta imposible retirar la extremidad en una fracción de segundo; literalmente, la única manera de evitar el roce sería cortándose el brazo.
Sumado a la posición natural del cuerpo en esa acción, la trayectoria de la pelota es otro factor clave. Tanto desde el ángulo de la transmisión televisiva como desde la perspectiva de los jugadores en la cancha, el balón no parecía llevar un recorrido directo y manifiesto hacia el arco.
Resulta incomprensible cómo el árbitro principal, Juan Pablo Loustau, y los encargados del VAR, Germán Delfino y Carla López, omitieron por completo estos atenuantes. La tecnología, que debería aportar justicia deportiva y sentido común, en esta ocasión falló al no contemplar el contexto del movimiento. Sancionar la pena máxima por esa jugada no solo fue un error de apreciación, sino que fue un golpe directo al estado anímico del equipo.
Ese penal "mal cobrado" interfirió drásticamente en la estrategia y la actitud de un Unión que, hasta ese momento, estaba mostrando su mejor versión. Durante los primeros 40 minutos del encuentro, el Tatengue demostró un buen fútbol, asumiendo la iniciativa, proponiendo juego y estando muy cerca de abrir el marcador a su favor.
Es cierto que, con el marcador en contra, el escenario cambió. Gimnasia de Mendoza supo capitalizar la ventaja, se hizo más fuerte en la etapa complementaria y logró sentenciar la historia con un segundo tanto en el minuto 50. El equipo visitante hizo su trabajo, pero la sensación de injusticia es ineludible. Una decisión arbitral precipitada y carente de criterio terminó cambiando el destino de un partido donde Unión merecía, como mínimo, que el desarrollo natural del juego no fuera interrumpido por un silbato equivocado.