Gobierno excluye a funcionarios del régimen de inocencia fiscal tras polémica
El Gobierno argentino avanzará con un proyecto de ley que excluye a funcionarios del régimen de Inocencia Fiscal. Esta medida busca consolidar el apoyo de bloques aliados y formalizar dólares no declarados que circulan fuera del sistema.

El oficialismo argentino se prepara para avanzar con un proyecto de ley que introduce restricciones significativas para los funcionarios de los tres poderes del Estado, quienes serán excluidos de los beneficios del Régimen Simplificado de Ganancias (RGM). Esta decisión se toma en medio de la búsqueda de apoyo legislativo para formalizar aproximadamente 179 mil millones de dólares que actualmente se encuentran fuera del sistema financiero. La discusión en torno a este tema ha cobrado fuerza tras comentarios realizados por la senadora Patricia Bullrich, quien afirmó que es necesario que los funcionarios mantengan coherencia en sus declaraciones juradas.
El borrador del proyecto establece que los funcionarios públicos no solo no podrán salir beneficiados por la exteriorización de fondos no declarados, sino que también deberán limitar su adhesión únicamente a la presentación de declaraciones juradas y pagos de impuestos. Se ha estipulado que dicha restricción aplicará a quienes hayan ocupado cargos en los últimos cinco años. Este marco tiene como objetivo evitar que funcionarios se beneficien de garantías fiscales mientras el resto de los ciudadanos se acoge a un régimen simplificado.
La intención del oficialismo es que el dictamen se firme este miércoles en un plenario de las comisiones de Presupuesto y Legislación Penal de la Cámara de Diputados, con la esperanza de que la ley sea tratada en el recinto el próximo 26 de agosto. Junto a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, la búsqueda de consenso se vuelve clave para el Gobierno, que reconoce las dificultades para lograr sanciones antes de la fecha límite.
El nuevo marco también introduce reformas técnicas destinadas a mejorar la adhesión al régimen original, que no había tenido el éxito esperado desde su aprobación en diciembre. Entre los cambios, se eliminan los topes anteriores que limitaban el acceso a quienes no superaran ingresos anuales por $1.000 millones, permitiendo así que más ciudadanos se acojan a este régimen simplificado. Asimismo, se ha redefinido el concepto de discrepancia significativa, lo cual facilitará la aceptación de las declaraciones fiscales.
Pese a estos avances en el proyecto, desde el oficialismo expresan preocupación por la complejidad que representa lograr todas las sanciones necesarias dentro del plazo estipulado, lo que mantiene la incertidumbre sobre la efectividad de estas reformas. La discusión se vuelve entonces un asunto que atañe tanto a la confiabilidad del sistema fiscal como a la moralidad de los funcionarios en su gestión de fondos e impuestos, en un contexto donde la recaudación fiscal y la formalización de capitales tienen una relevancia crucial para la economía del país.
Estas acciones reflejan un esfuerzo del Gobierno por potenciar la transparencia y la equidad fiscal, en un clima donde el tema del dólar y su manejo se ha transformado en un punto neurálgico de la política económica nacional.