Hallazgo de los hermanitos ahogados en Santa Cruz tras intensa búsqueda
Los cuerpos de José y Leo, dos hermanos de 10 y 12 años, fueron hallados en Santa Cruz tras ser arrastrados por el río Gallegos. La búsqueda se extendió durante cinco días y estuvo marcada por un fuerte operativo de rescate.

Los cuerpos de José y Leo, los hermanos de 10 y 12 años que fueron arrastrados por el río Gallegos, fueron encontrados en la mañana del 29 de octubre de 2026, en la localidad de Palermo Aike, Santa Cruz. El operativo de búsqueda se extendió por cinco días, movilizando a diversas autoridades y equipos de rescate, quienes lucharon contra las adversas condiciones del cauce, que incluía corrientes fuertes y agua helada.
El padre de los niños estuvo presente en el helicóptero de rescate que logró avistar el primer cuerpo. Durante una conferencia de prensa posterior al hallazgo, participaron el jefe de la Policía de Santa Cruz y otros funcionarios del gobierno provincial, quienes expresaron su compromiso y dedicación durante la tarea. Esta búsqueda fue considerada prioritaria, no solo por la urgencia de encontrar a los niños, sino también por el deseo de permitir a los padres un último adiós.
Las dificultades del operativo hicieron que se implementaran varias estrategias. Se estableció un "punto cero", que marcó el lugar donde los hermanos habían desaparecido. Desde allí, los equipos concentraron su búsqueda en sectores específicos, llevando a cabo trabajos subacuáticos y de removido de elementos que pudieran haber retenido los cuerpos. El jefe de los grupos especiales de rescate resaltó la importancia de esta información para poder delimitar adecuadamente el área de búsqueda.
El primer cuerpo fue encontrado aproximadamente a un kilómetro del punto cero, mientras que el segundo fue hallado a entre ocho y nueve kilómetros de distancia por un grupo de policías que rastreaba a pie. Esta distancia refleja las complicaciones del terreno y la naturaleza del río, que puede ser extremadamente peligroso en ciertas condiciones.
El desgaste emocional por el prolongado tiempo de búsqueda afectó tanto a los rescatistas como a los familiares de los niños. Las autoridades aseguraron que su principal preocupación fue siempre el bienestar emocional de la familia de los menores, y que el equipo trabajó con un compromiso absoluto, como si se tratara de sus propios hijos. La comunidad se encuentra conmovida por este trágico suceso, que resalta la necesidad de estar alertas y preparados ante las amenazas que representan los cuerpos de agua en la región.