Hallazgo de restos de ocho desaparecidos cerca de La Perla
El juzgado federal de Córdoba confirmó la identificación de los restos óseos de ocho desaparecidos en un área cercana al ex centro clandestino La Perla. Este hallazgo se suma a un total de 38 identificaciones desde la reanudación de los trabajos forenses en 2022.

El juzgado federal de Córdoba, liderado por el juez Hugo Vaca Narvaja, ha divulgado la identificación de restos óseos pertenecientes a ocho personas desaparecidas, hallados en el sector conocido como Loma del Torito. Esta zona está situada cerca del ex centro clandestino de detención, tortura y exterminio conocido como La Perla, donde se sospecha que muchos crímenes de lesa humanidad fueron perpetrados durante la última dictadura militar en Argentina.
Desde que el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) reinició sus labores en septiembre del año pasado, se han identificado hasta el momento un total de 38 personas desaparecidas. Según la información, las víctimas identificadas corresponden a secuestros acontecidos durante el año 1976. Este grupo está compuesto por cuatro mujeres y cuatro hombres, cuyas desapariciones no tenían vínculos previos, lo que refuerza la hipótesis de que sus cuerpos fueron trasladados de manera intencional con maquinaria pesada durante el año 1979. Esta medida se habría implementado para ocultar pruebas de los delitos cometidos en el contexto del centro clandestino, ante una inminente inspección de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Entre los restos recuperados se encuentran Néstor Albino Acosta, un joven de 21 años, secuestrado en junio de 1976, y Pascual Delfín Ludueña, un delegado sindical de 29 años desaparecido en marzo del mismo año. También se destaca la identificación de Claudio Norberto Nardini, un militante gremial cuyo secuestro se produjo en abril de 1976, y Cecilia Alicia Pessina Libro de Ávila, psicóloga y activista política secuestrada en agosto de ese año.
Además, fueron identificadas Mónica Protti de Guillén, maestra y estudiante de Medicina, junto a Mercedes del Valle Ramírez, y María Luisa Salto, todos secuestrados en distintos momentos de 1976. Finalmente, se suma a la lista Juan Carlos Soulier, un estudiante de Ingeniería que desapareció junto a su esposa y su hijo de cinco meses ese mismo año.
La continuación de estas investigaciones forenses y los esfuerzos por reconocer a las víctimas desaparecidas son cruciales no solo para brindar justicia a los familiares, sino también para mantener vivos los recuerdos sobre los horrores del terrorismo de Estado en Argentina. Las labores del EAAF y otros organismos seguirán desarrollándose en diversas zonas del país donde se sospecha que puedan encontrarse más restos de desaparecidos.
Estos hallazgos subrayan la importancia de la memoria colectiva y la necesidad de seguir luchando por la verdad y la justicia en un país que aún enfrenta las secuelas de su pasado reciente.