Herencia vacante de un loteo en Neuquén enfrenta a un poblador con el CPE
Carlos Humberto Hurtado, un poblador de Neuquén, se encuentra en medio de un conflicto judicial por una herencia vacante que involucra 28 hectáreas. Hurtado, con padecimientos psiquiátricos, firmó documentos que no comprendía y ahora enfrenta reclamos del Consejo Provincial de Educación y una inmobiliaria.

Carlos Humberto Hurtado, quien llegó a Neuquén a los cuatro años y ha vivido en la chacra de calle Crouzeilles desde 1971, se enfrenta a una complicada situación legal que involucra 28 hectáreas de terreno. Esta tierra está en disputa entre el Consejo Provincial de Educación (CPE) y una inmobiliaria, ambos reclamando derechos sobre el predio, lo que ha dejado a Hurtado en una posición de vulnerabilidad dada su condición de salud mental.
El conflicto se centra en la interpretación de la herencia de un terreno que, según el CPE, es considerado una herencia vacante. La legislación provincial establece que las herencias sin herederos legítimos pasan automáticamente a la propiedad del CPE, respaldo que fue confirmada por un fallo del Tribunal Superior de Justicia de Neuquén en 2022. Este fallo califica al CPE como "el verdadero titular de la herencia", complicando aún más la situación de Hurtado, quien firmó documentos sin comprender su contenido, lo que ha suscitado preocupaciones sobre la validez de esos acuerdos.
La historia se remonta a 1951, cuando el campo fue adquirido por Hugo Tonca. A lo largo de las décadas, el predio pasó a ser parte de la vida de Hurtado, quien creció junto a la familia Tonca. Sin embargo, tras la muerte de Mario Tonca en 2001, su expareja Antonia Cecilia Ulloa logró que la Justicia la declarara heredera, a pesar de su divorcio previo. Desde entonces, el terreno ha sido objeto de múltiples transacciones que culminaron en un fallo que las declaró nulas, reafirmando que la herencia había quedado vacante desde el principio.
La inmobiliaria que actualmente lucha por el terreno argumenta que este siempre tuvo titulares legítimos y que los derechos de la titular original, María Esther Beatriz Rizzo, fueron transferidos válidamente a Hurtado y, posteriormente, a la empresa. Esta contradicción entre las versiones legales complicará aún más el proceso judicial, ya que cada parte presenta una cronología diferente de hechos que aseguran su legítimo derecho sobre la tierra.
Este caso refleja una cuestión más amplia en Neuquén, donde las tierras y sus legados familiares han sido objeto de disputas legales en el contexto del desarrollo urbano y la especulación inmobiliaria. La historia de Hurtado no solo plantea la cuestión de los derechos sobre la propiedad, sino que también pone de relieve la necesidad de proteger a los ciudadanos en situaciones de vulnerabilidad ante las complejidades del sistema legal.
La resolución de este conflicto se encuentra en manos de los tribunales, que deberán determinar quién tiene realmente derechos sobre este valioso terreno, mientras Hurtado se mantiene en el centro de una historia que no solo afecta su vida, sino también las dinámicas comunitarias en la región.