Hernán Casciari denunciado por estafa por 18 socios de Orsai Audiovisuales
Hernán Casciari, reconocido escritor y productor de Orsai Audiovisuales, fue denunciado penalmente por 18 socios por presunta estafa en la administración de fondos. Los denunciantes critican la falta de rendiciones claras y sostienen que sus inversiones en proyectos audiovisuales no han dado los resultados prometidos.

El escritor Hernán Casciari ha sido objeto de una denuncia penal por parte de 18 socios productores que invirtieron en proyectos de su productora, Orsai Audiovisuales. La acusación, que se centra en la supuesta gestión indebida de los fondos, se origina en la película "La muerte de un comediante", protagonizada por Diego Peretti. Los inversores reclaman un total de aproximadamente seis millones de dólares, argumentando que no han recibido las rendiciones documentadas que esperaban tras sus aportes.
La controversia se desató en medio de afirmaciones realizadas por Marina Calabró en el programa Primicias Ya, donde reveló que Casciari había incentivado a los inversores con la promesa de multiplicar sus aportes. Según Calabró, el escritor llegó a decir que por cada 100 dólares invertidos, era posible recuperar 500, lo que generó la confianza necesaria para atraer a los socios. Este enfoque ha llevado a la implicación de varias figuras públicas que estuvieron involucradas en la promoción del proyecto, como Andy Kusnetzoff, Justina Bustos y Darío Barassi.
La denuncia está fundamentada en la falta de claridad respecto a la operativa de Orsai, así como en el papel que jugaron los famosos al respaldar el emprendimiento de Casciari. Esta situación ha dado lugar a un fuerte escándalo en el ámbito audiovisual argentino y ha puesto en tela de juicio la credibilidad de los proyectos en los que se han involucrado estos artistas.
En respuesta a las acusaciones, Casciari defendió su gestión a través de redes sociales, subrayando que la estafa implica una intención maliciosa que contrasta con su experiencia. Expresó que como organización han procurado siempre actuar con honestidad y que, aunque se han cometido errores en la ejecución de algunos proyectos, no existieron intenciones fraudulentas. Aseguró que Orsai lleva más de 20 años funcionando como un emprendimiento autogestivo que ha realizado diversas actividades culturales.
Casciari agregó que han estado comunicándose con los inversores para ofrecer disculpas y aclaraciones sobre los problemas experimentados, sosteniendo que no lograron ejecutar el proyecto de la manera esperada. "Nos equivocamos de buena fe", argumentó, al tiempo que se comprometió a seguir en contacto con los socios afectados para solucionar la situación.
Este escándalo no solo afecta a Casciari y su reputación, sino que también tiene implicaciones para el panorama cultural argentino, que depende de la confianza de los inversores en proyectos creativos. En las próximas semanas se espera que el caso avance en la justicia, lo que podría motivar a más inversores a sumarse a la denuncia o a involucrarse legalmente.
La situación ha suscitado un amplio debate sobre las responsabilidades en la inversión cultural y la necesidad de mayor regulación, dado el contexto en el que conviven iniciativas artísticas con la búsqueda de financiamiento privado. Se avecina un panorama incierto para la relación entre artistas y financistas en el ámbito cultural argentino.