Hernán Casciari responde a denuncias en torno a Orsai Audiovisuales
Hernán Casciari publicó documentación para contrarrestar acusaciones sobre la gestión de Orsai Audiovisuales, tras denuncias de inversionistas. A pesar de reconocer errores, aseguró que no hubo intenciones delictivas y enfrenta un reclamo por auditorías que persiste entre los inversores.

El escritor Hernán Casciari ha sido objeto de una denuncia por presunta estafa y administración fraudulenta relacionada con su proyecto cultural Orsai Audiovisuales. Ante la inquietud generada por 18 socios productores que recurrieron a la justicia, Casciari decidió difundir documentación contable para defender la gestión de su iniciativa. Sin embargo, los inversores mantienen sus dudas sobre cómo fueron manejados los recursos destinados a las producciones audiovisuales.
La controversia se centra en la efectividad de la simple presentación de gastos y facturas como respuesta a las inquietudes de quienes invirtieron en los proyectos. Casciari, que está bajo el escrutinio de la justicia penal, ha negado las acusaciones de estafa mientras admite haber cometido errores de gestión. De hecho, se encuentra en un proceso donde se ha solicitado una auditoría para esclarecer el destino de los fondos.
En un intento de despejar las acusaciones, el escritor publicó un video en sus redes sociales, asegurando que nunca hubo una intención de perjudicar a los inversores. Para ello, compartió un código QR que dirige a la información sobre los gastos y pagos de sus producciones, que abarcan proyectos realizados entre 2021 y 2025. Dicha información incluye todos los gastos y facturas de los proyectos que actualmente están bajo cuestionamiento.
Casciari enfatizó que Orsai inició como un proyecto cultural autogestivo que luego evolucionó a otras áreas como publicaciones y actividades educativas. A pesar de la diversidad de iniciativas, admitió que algunas no alcanzaron los resultados esperados. “Hubo uno que salió mal. Eso es todo lo que pasó”, afirmó, defendiendo la idea de que errores de administración no implican fraude.
Los 18 denunciantes afirman haber invertido entre 50 y 3.000 dólares en diversos proyectos y sostienen que los retornos fueron muy bajos, con algunos recibiendo menos del 3% de lo invertido y otros sin ninguna recuperación. Además, han criticado la falta de rendiciones claras que permitirían una verificación independiente sobre el uso de los fondos aportados.
La tensión entre la gestión de Casciari y los inversionistas tiene el potencial de afectar tanto su imagen como futuras iniciativas culturales en la región, ya que Orsai también representa un esfuerzo por fomentar la producción independiente en el ámbito audiovisual argentino. La continuación de este proceso judicial y la posible auditoría podrían marcar un punto de inflexión en la relación entre los creadores y los inversionistas en el ámbito cultural.