Historia de los terremotos más devastadores en Argentina
A lo largo de más de tres siglos, Argentina ha sufrido numerosos terremotos, siendo el de San Juan en 1944 el más devastador, con alrededor de 10 mil muertos. Este sismo, con una magnitud estimada de 7,5, dejó una profunda huella en la historia del país y un importante legado en la prevención sísmica.

Argentina ha experimentado a lo largo de su historia diferentes terremotos que han dejado un saldo trágico en términos de vidas humanas y destrucción material. Según el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES), se han catalogado varios de estos movimientos sísmicos, algunos de los cuales se concentran en regiones como Cuyo y el noroeste del país, donde la actividad tectónica es más intensa. En este contexto, se destaca el terremoto que tuvo lugar en San Juan el 15 de enero de 1944, considerado el más devastador en la historia del país con aproximadamente 10 mil muertos.
El sismo de San Juan se originó con un epicentro en La Laja, a unos 20 kilómetros de la capital de la provincia. Su magnitud fue cercana a 7,5 en la escala de Mercalli, que se basa en la evaluación de daños, y se sintió con una intensidad destructiva de grado IX. Este movimiento sorprendió a una población de cerca de 90 mil habitantes, que carecía de infraestructura adecuada para resistir tales fuerzas sísmicas. La mayoría de las edificaciones eran de adobe y ladrillo, sin refuerzos antisísmicos, lo que agravó las pérdidas humanas y materiales.
El terremoto arrasó con cientos de viviendas, iglesias, y edificios públicos. Las cifras varían, pero se estima que miles resultaron heridos y la ciudad quedó prácticamente en ruinas, lo que culminó en una catástrofe generalizada. Actualmente, este evento es recordado no solo como un desastre natural, sino también como una falla estructural en un contexto urbano que no estaba preparado para afrontar un desastre de tal magnitud.
En un listado elaborado a partir de registros históricos de INPRES, el sismo de San Juan es seguido por otros eventos trágicos como el terremoto de Salta en 1692, que causó 11 muertes, y el de La Rioja en 1899, con un saldo similar. Estos eventos forman un panorama sobre la actividad sísmica en el país y la necesidad de tener en cuenta estas lecciones para mejorar la estándares de construcción y preparación ante tales desastres.
La historia de los terremotos en Argentina resalta no solo la vulnerabilidad ante movimientos tectónicos, sino también la importancia de implementar políticas de prevención y edificación que eviten tragedias similares en el futuro. A medida que se avanza en la valoración de los riesgos sísmicos, la atención sobre el legado que deja el terremoto de San Juan de 1944 continúa siendo fundamental para la seguridad de la población.