Hombre condenado por atacar a un celador en Junín de los Andes
Un hombre que atacó a un celador con un cuchillo en la Unidad de Detención N°41 de Junín de los Andes fue condenado a casi cuatro años de prisión. La condena también incluye daños causados en su celda tras recibir una sanción disciplinaria.

Gastón Ezequiel Aguilera, un detenido en la Unidad de Detención N°41 de Junín de los Andes, fue recientemente condenado a tres años y once meses de prisión efectiva tras ser declarado reincidente. La decisión judicial fue el resultado de dos incidentes protagonizados por Aguilera: el primero, un ataque con un cuchillo a un celador, y el segundo, la destrucción de un lavatorio en su celda, ocurrido el 16 de abril de 2026.
El ataque al celador se produjo alrededor de las 8:10 de la mañana, cuando Aguilera agredió al funcionario mientras este se acercaba a su celda. Afortunadamente, el celador pudo defenderse del ataque, aunque sufrió una herida cortante en la mano izquierda. Más tarde, tras ser notificado de una medida disciplinaria, el detenido reaccionó provocando daños en el lavatorio de su celda, lo que contribuyó a su condena por daños.
La condena de Aguilera fue dispuesta a través de un acuerdo entre la asistente letrada del Ministerio Público Fiscal, Lucila Maggiora, y la defensa del hombre. En dicho acuerdo, Aguilera admitió su responsabilidad por lesiones leves calificadas y daño calificado. La fiscal solicitó una pena de seis meses de prisión efectiva, que se sumaría a una condena previa que ya cumplía el acusado.
El juez Maximiliano Bagnat homologó el acuerdo y se determinó la unificación de las penas, resultando en una sanción total de tres años y once meses de prisión efectiva. Esta resolución implicó la declaración de reincidencia del detenido, lo que significa que su comportamiento delictivo ha sido considerado como un agravante en su caso. Esta reincidencia refleja un patrón de conducta violenta y desafiante dentro del sistema penitenciario.
Este caso ocurre en un contexto más amplio de problemas de seguridad y disciplina en las unidades penitenciarias de la región, donde la violencia y los altercados son situaciones que se presentan con frecuencia. Las autoridades penitenciarias enfrentan el desafío constante de mantener el orden y la seguridad, tanto para los funcionarios encargados de la vigilancia como para los propios detenidos.
La condena de Aguilera es un ejemplo de cómo el sistema de justicia busca establecer consecuencias claras para conductas violentas dentro de las instituciones, aunque también plantea preguntas sobre la eficacia de las políticas de reinserción y la gestión de la población carcelaria. A medida que este tipo de incidentes continúan surgiendo, es probable que se generen discusiones sobre la necesidad de reformas en el sistema penal y carcelario del país.