Hombre que prometía curas para el Covid fue detenido por secuestrar a su familia en Esquel
Miguel Edgardo Battista, un hombre que se hizo conocido durante la pandemia por promocionar un remedio a base de alfalfa para el Covid, fue arrestado en Esquel por secuestrar a su familia. La justicia lo acusa de maltratos y privación de libertad, mientras su defensa niega las acusaciones, alegando amenazas contra su familia.

Durante la pandemia, Miguel Edgardo Battista, un hombre de 71 años, adquirió notoriedad por promocionar unas "gotas milagrosas" elaboradas a base de alfalfa, las cuales aseguraba que mejoraban la salud de los pacientes infectados por Covid-19. Sin embargo, tras su irrupción en los medios como un salvador, el pasado 10 de octubre, fue detenido en Esquel por mantener cautiva a su esposa y sus tres hijos, evidenciando una grave situación de vulnerabilidad familiar que terminó en un escándalo público.
La intervención policial se produjo luego de denuncias por parte de vecinos que notaron la extraña desaparición de la familia y la inusual conducta de la vivienda, donde las ventanas estaban cubiertas y había olores desagradables. Al ingresar, los agentes encontraron a la mujer y a los tres hijos en condiciones de descuido y con signos de maltrato, lo que llevó a la detención de Battista, quien se encuentra bajo prisión preventiva mientras enfrenta cargos de abandono de persona y privación ilegítima de la libertad.
Además de su detención, lo polémico del caso radica en su figura pública durante la crisis sanitaria. En diversas entrevistas, Battista alegó haber desarrollado un suplemento nutricional que, según él, habría sido recomendado por su abuelo y que prometía efectos positivos contra el coronavirus. Sin embargo, nunca presentó evidencia clínica que respaldara sus afirmaciones, lo que suscitó críticas sobre la falta de rigor científico en su propuesta.
Cabe recordar que este tipo de situaciones no son aisladas, ya que durante la pandemia emergieron numerosos “expertos” que aprovecharon la crisis sanitaria para promocionar remedios no comprobados. En el caso de Battista, su detención ha suscitado un debate sobre la responsabilidad de aquellos que ofrecen tratamientos sin respaldo científico, poniendo en riesgo la salud de la población.
En su defensa, Battista alega que su familia vivía encerrada por amenazas externas, aunque sus argumentos no han convencido a las autoridades. En este contexto, la justicia deberá determinar el grado de culpabilidad del detenido y establecer las medidas pertinentes para garantizar la seguridad y el bienestar de su familia.
Este caso pone en evidencia no solo las problemáticas del abuso del miedo y la desinformación en tiempos de crisis, sino también la responsabilidad social de comunicar adecuadamente los riesgos y beneficios de cualquier tratamiento médico, así como el impacto que situaciones como esta pueden tener en la comunidad.