Huertas caseras: acelga, la verdura que se puede sembrar en agosto
Agosto es un mes propicio para sembrar acelga en el norte de la Patagonia, permitiendo cosechas continuas durante la primavera. Esta hortaliza, fácil de cultivar, ofrece un rendimiento notable, ya que no es necesario arrancar toda la planta para consumirla.

La acelga se destaca como una hortaliza ideal para sembrar en agosto en el norte de la Patagonia, coincidiendo con la recomendación del calendario del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Este mes marca el inicio de la siembra de esta verdura de hoja que, con el cuidado adecuado, puede proporcionar cosechas múltiples durante la primavera, con un periodo de crecimiento que oscila entre 60 y 80 días hasta la primera cosecha.
Una de las principales ventajas de la acelga es su capacidad para ser cosechada de forma escalonada. A diferencia de otras hortalizas que requieren ser extraídas completamente del suelo, la acelga permite cortar las hojas exteriores y seguir cultivando la planta. Así, los hogares pueden obtener un suministro constante de hojas frescas sin la necesidad de replantar. Esto es especialmente beneficioso en huertas familiares, donde el espacio y los recursos pueden ser limitados.
El INTA, a través de sus estaciones experimentales en el Alto Valle y el Valle Inferior, resalta la facilidad de cultivo de la acelga, que se adapta bien a las condiciones climáticas de la región. Aunque agosto es todavía un mes frío, la acelga soporta temperaturas relativamente bajas, aunque se deben evitar heladas muy intensas que podrían perjudicar su crecimiento. Los cultivadores deben prestar especial atención a la preparación del suelo, favoreciendo terrenos profundos y ricos en materia orgánica para un desarrollo óptimo.
La distancia que se recomienda entre las plantas es de aproximadamente 15 centímetros, con un espacio de 30 centímetos entre filas, lo que permite que cada planta tenga suficiente espacio para crecer. Esto no solo mejora la aireación, sino que también ayuda a prevenir enfermedades relacionadas con la humedad.
Además, la durabilidad de la acelga es notable. Algunos especialistas han documentado que estas plantas pueden sobrevivir varias temporadas, dando lugar a una producción de hojas sostenida y una menor necesidad de replantar anualmente. Así, las huertas familiares no solo se benefician de un suministro continuo de esta hortaliza, sino también de la posibilidad de extender su ciclo de vida.
Con la llegada de la primavera, las primeras hojas de acelga comenzarán a estar listas para ser cosechadas, ofreciendo a los hogares patagónicos la oportunidad de disfrutar de una verdura fresca y nutritiva durante varias semanas. Además de ser una opción saludable, el cultivo de acelga en casa contribuye al fortalecimiento de la alimentación sostenible en la región.