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Hungría cerrará su central nuclear ante la ola de calor que afecta a Europa

Hungría se prepara para cerrar su única central nuclear, ubicada en Paks, debido a la drástica reducción del nivel del río Danubio, que afecta su capacidad de refrigeración. Este cierre podría tener un impacto significativo en el suministro de electricidad en el país y ha sido precedido por una ola de calor que ha causado miles de muertes en la región.

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Hungría cerrará su central nuclear ante la ola de calor que afecta a Europa

El primer ministro húngaro, Péter Magyar, anunció que la central nuclear de Paks, que genera aproximadamente el 40% de la electricidad del país, se cerrará inminentemente debido a la disminución alarmante del nivel del río Danubio. La planta, situada a unos 90 kilómetros de Budapest, actualmente opera a menos de la mitad de su capacidad normal. Las altas temperaturas, fruto de una ola de calor persistente, han ocasionado que el caudal del Danubio caiga a niveles críticos, complicando el proceso de refrigeración que requieren los reactores de esta instalación.

Este cierre se prevé para principios de la próxima semana, posiblemente el martes o el miércoles, y es considerado como una medida segura que no pone en riesgo directo a la población o al medioambiente. Sin embargo, la interrupción de la generación eléctrica podría extenderse durante varias semanas, pues las proyecciones meteorológicas no anticipan lluvias significativas que puedan ayudar a estabilizar el nivel del río.

El nivel del Danubio podría llegar a caer hasta -144 centímetros, superando el récord anterior de -98 centímetros registrado en 2018. Este descenso por debajo del umbral crítico de -134 centímetros imposibilitaría la operación de la planta, resaltando la vulnerabilidad de la infraestructura energética frente a fenómenos climáticos extremos.

Rumania ha experimentado una situación similar, cerrando uno de sus reactores nucleares y proyectando la paralización de otro a causa de condiciones hidrológicas adversas. En respuesta a la crisis energética, el gobierno húngaro ha pedido a las empresas grandes que moderen su consumo durante las horas pico, mientras que el conglomerado MOL se comprometió a reducir su demanda. La crisis también ha llevado a medidas adicionales, como la restricción en sesiones parlamentarias y la prohibición de fogatas al aire libre.

El impacto de esta ola de calor ha sido letal, con un aumento estimado de 304 muertes en Hungría. Comunidades como Szentendre enfrentan cortes de agua, incluso tras el despliegue de camiones cisterna para mitigar la falta de suministro. Los problemas se agravan en la región, con la advertencia de condiciones de incendio extremas en Eslovenia, mientras que Austria reportó temperaturas récord de 40,3 °C.

Estas circunstancias subrayan un desafío mayor relacionado con el abastecimiento energético y los efectos del cambio climático en Europa, donde las olas de calor han comenzado a causar estragos en la infraestructura vital y en la salud pública.

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