Identifican a Mara Salto, joven de Cipolletti, en centro clandestino La Perla
María Luisa "Mara" Salto, secuestrada en 1976 en Cipolletti, fue identificada después de medio siglo de búsqueda. La confirmación llegó gracias a un hallazgo del Equipo Argentino de Antropología Forense utilizando ADN.

María Luisa "Mara" Salto, una joven que había sido secuestrada por la dictadura militar en 1976, fue recientemente identificada a través de un pequeño hueso del pie izquierdo, lo que puso fin a más de 50 años de incansable búsqueda por parte de su familia. El caso de Mara, oriunda de Cipolletti y hija del exintendente Julio Dante Salto, fue confirmado por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) después de que su hermana recibiera un mensaje inesperado del Juzgado Federal de Córdoba el 15 de octubre.
El reto de reunir respuestas por la desaparición comenzó apenas ocurrido el hecho, ya que Mara fue forzada a unirse al silencio del miedo en la época de la dictadura cívico-militar. Su último contacto con su hermana fue en 1976, poco antes de que fuera secuestrada por las fuerzas militares. Nina Salto había intentado persuadirla para que se quedara un día más en su hogar, dado el clima de represión creciente, pero la joven prefirió asistir a una cita de control con otros militantes. Desde ese instante, su familia no volvió a tener noticias de ella.
Los Salto atravesaron un largo camino de incertidumbre y sufrimiento, creyendo inicialmente que Mara había logrado escapar al exilio en el exterior. Este anhelo se vio quebrantado cuando Graciela Geuna, sobreviviente del centro clandestino La Perla, confirmó que la joven había estado cautiva allí durante aproximadamente 20 días. La familia, que había mantenido la esperanza de encontrarla viva, enfrentó la dura realidad sobre el destino de Mara cuando se conoció la verdad sobre los campos de concentración.
La investigación del EAAF fue crucial en la identificación de Mara. La compatibilidad genética alcanzó un nivel del 99,9%, lo que otorgó a la familia la certeza que tanto deseaba. Para Nina, el momento de conocer la verdad significó un torrente de emociones acumuladas durante años de dolor e incertidumbre. Ella relató cómo su vida estuvo marcada por esa búsqueda y cómo la noticia le permitió finalmente abrazarse emotivamente con su hijo.
El caso de Mara Salto se suma a la historia de otras víctimas de la dictadura argentina y subraya el impacto persistente de este periodo en la memoria colectiva de la región. Las familias de desaparecidos siguen luchando por la verdad y la justicia, y el reciente hallazgo es un rayo de esperanza para quienes han vivido el sufrimiento de la ausencia en sus vidas.
A medida que la identificación de Mara se suma a otros casos de desaparecidos, el desafío persiste en el ámbito judicial para hacer justicia por aquellos que sufrieron abusos y violaciones a los derechos humanos. La situación sigue interpelando a la sociedad argentina, que continúa buscando respuestas y verdad sobre su pasado reciente.