Identifican biomarcador en sangre que anticipa la progresión de esclerosis múltiple
Investigadores de la University of Basel han descubierto un biomarcador en sangre, la proteína GFAP, que podría prever la progresión de la esclerosis múltiple antes de que se presenten síntomas evidentes.

Un reciente estudio de la University of Basel ha revelado que los niveles elevados de la proteína ácida fibrilar glial (GFAP) en sangre pueden estar vinculados a un mayor riesgo de progresión de la esclerosis múltiple (EM). Este descubrimiento, publicado en la revista JAMA Neurology, avanza en la comprensión de una enfermedad que afecta a más de 1,8 millones de personas en todo el mundo, donde el sistema inmunológico ataca el sistema nervioso central.
La esclerosis múltiple se caracteriza por periodos de actividad y fases silenciosas, lo que complica su monitoreo clínico. La identificación de la GFAP como un biomarcador podría permitir anticipar el deterioro físico o cognitivo que ocurre sin brotes obvios, conocido como progresión independiente de la actividad de recaída. Este tipo de progresión puede resultar difícil de detectar, pues avanza de manera gradual sin episodios agudos visibles.
El análisis involucró más de 18,000 muestras de sangre de aproximadamente 2,300 pacientes con EM en diferentes cohortes en Suiza y Estados Unidos. La GFAP, producida por células cerebrales denominadas astrocitos, actúa como un indicador de daño o activación del tejido nervioso. Este hallazgo sugiere que los cambios en los niveles de GFAP pueden ser utilizados para evaluar la condición de los pacientes de manera más precisa.
Además de correlacionarse con el deterioro de la función, el estudio también demostró que una disminución en los niveles de GFAP tras el inicio de un tratamiento se asocia con un menor riesgo de empeoramiento futuro de la enfermedad. Esto abre nuevas posibilidades para el seguimiento y ajuste de terapias enfocadas en la progresión de la EM, permitiendo a los médicos tomar decisiones más informadas sobre el tratamiento de sus pacientes.
Los investigadores destacan la importancia de contar con diferentes biomarcadores que reflejen aspectos diversos de la esclerosis múltiple, dado que la evaluación tradicional se ha centrado principalmente en la inflamación. El estudio establece una clara distinción entre el daño neuroaxonal asociado a la actividad inflamatoria aguda versus el enfoque progresivo que representa el GFAP, sugiriendo que ambos tipos de marcadores deben complementarse en la práctica clínica.
Con esta nueva herramienta, se espera que la comunidad médica pueda abordar de manera más efectiva las diferentes manifestaciones de la esclerosis múltiple, lo que podría mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes y el manejo de esta enfermedad compleja.