Identifican la pista de adolescentes en la búsqueda de hermanos desaparecidos en Santa Cruz
Los cuerpos de José y Leo, dos hermanos de 10 y 12 años, fueron hallados tras una intensa búsqueda de cinco días en el río Gallegos, gracias al testimonio de dos adolescentes. La información clave que proporcionaron permitió acotar el área de búsqueda, facilitando las tareas de rescate.

Este jueves, los cuerpos de José y Leo, dos hermanos de 10 y 12 años, que habían desaparecido el 25 de octubre en el río Gallegos, fueron encontrados tras un operativo de búsqueda que se extendió por cinco días en la localidad de Palermo Aike, Santa Cruz. Los hermanos estaban con dos adolescentes de 14 y 15 años cuando fueron arrastrados por la corriente mientras intentaban regresar a la orilla.
Los testimonios de los dos jóvenes que acompañaban a los hermanos resultaron fundamentales para acotar el área de búsqueda. Según detalló el periodista Matías Fenelli, inicialmente fue difícil determinar el punto exacto donde se produjo la desaparición de los niños. Sin embargo, gracias a que uno de los adolescentes ofreció una ubicación precisa, los equipos de rescate pudieron concentrar sus esfuerzos en una zona específica del río. Esto incluyó la utilización de helicópteros y buzos, lo que optimizó los recursos dedicados a las labores de rescate.
Durante la última jornada del operativo, un helicóptero comenzó a hacer un rastreo aéreo en la zona desde las 6 de la mañana. Así, se logró localizar el cuerpo de José a las 9, mientras que Leo fue encontrado alrededor de las 11 por efectivos de la Policía Caminera. Estos hallazgos marcaron el final del operativo que movilizó a diversas fuerzas de seguridad, bomberos y organismos provinciales.
El caso ha conmocionado a la comunidad de Río Gallegos, especialmente a la familia de los niños. Según se informó, el padre de los hermanos había sufrido una descompensación emocional por la angustia vivida durante los días de búsqueda, lo que resalta la gravedad del impacto que este trágico suceso ha tenido en su entorno familiar y social.
El hallazgo de los cuerpos, aunque trágico, pone fin a una intensa y dolorosa semana para todos aquellos involucrados, resaltando la importancia de la colaboración entre la comunidad y los organismos de rescate en situaciones de emergencia. Se espera también que se brinden asistencias psicológicas a la familia y a los testigos del suceso, con el objetivo de facilitar el duelo y la recuperación emocional de todos los afectados.
Este evento pone de relieve los peligros de los cuerpos de agua en la región, sugiriendo la necesidad de mayor concienciación sobre la seguridad acuática, especialmente en actividades recreativas para niños y adolescentes. El río Gallegos, con sus corrientes y características propias, debe ser un foco de atención en términos de prevención y cuidado.