Impacto de grandes eventos en la hotelería de Lima: Preparativos para los Juegos Panamericanos 2027
El sector hotelero de Lima, Perú, se prepara para el impacto de los Juegos Panamericanos 2027, en línea con las lecciones del Mundial 2026, que revelaron el potencial económico de los megaeventos.

El Mundial 2026, realizado en Estados Unidos, México y Canadá, ha dejado importantes enseñanzas para la industria hotelera de Latinoamérica. Aunque este evento no se celebró en Sudamérica, el aumento en el turismo internacional y el impacto económico generado ha puesto de manifiesto cómo las competiciones deportivas y grandes encuentros pueden revitalizar las economías locales. La ciudad de Lima, al igual que otras capitales de la región, está adaptando su oferta hotelera para capitalizar el efecto positivo de estas concentraciones de visitantes y aprovechar al máximo su potencial turístico.
En Lima, se han observado picos de ocupación y un aumento significativo en el consumo local durante eventos como finales deportivas y congresos internacionales. De cara a los Juegos Panamericanos 2027, el sector hotelero anticipa un alto nivel de actividad, con las reservas que seguramente se verán multiplicadas. El Cluster Manager del Hotel Real InterContinental Lima Miraflores estima que, históricamente, los grandes eventos han representado una ocupación hotelera plena, con un ticket medio diario por huésped que puede oscilar entre 300 y 800 dólares, considerando alojamiento y servicios adicionales.
La llegada de huéspedes de alto perfil, como deportistas y ejecutivos, requiere que los hoteles vayan más allá de los servicios básicos y ajusten sus instalaciones y atención al cliente. Esto incluye desde la personalización de menús hasta la adaptación de espacios para satisfacer diferentes necesidades. De acuerdo con Rodríguez, en ocasiones las salas de banquetes se transforman en gimnasios o se reorganizan para atender las demandas de grupos específicos, reflejando flexibilidad y capacidad de respuesta ante la llegada de delegaciones.
El efecto de un gran evento no se limita únicamente a la hotelería; también se extiende a sectores colaterales como la gastronomía, el transporte y el comercio minorista, que experimentan un incremento en la demanda. Esto fortalece toda la cadena productiva relacionada con el turismo, vital para una ciudad como Lima, que busca consolidarse como un destino turístico clave en la región.
Sin embargo, el sector hotelero limeño también enfrenta desafíos significativos. La falta de un centro de convenciones de gran escala reduce su capacidad para atraer eventos de la envergadura que se realizan en ciudades competidoras como Bogotá, São Paulo o Buenos Aires. A medida que el interés por los Juegos Panamericanos crece, la infraestructura existente puede ser un factor limitante a considerar.
La preparación de Lima para el futuro debe ser integral, abordando tanto la mejora de sus instalaciones como el fortalecimiento de su infraestructura vial y de servicios. La experiencia acumulada tras otros eventos de gran magnitud, como el Ironman, que requirió personal adicional y un aumento en las compras, resalta la importancia de un abordaje proactivo en la logística y operativa del sector turístico.
A medida que la ciudad avanza hacia los Juegos Panamericanos 2027, se anticipa una oportunidad significativa para revitalizar y modernizar su imagen turística, capitalizando el efecto dominó de megaeventos que pueden transformar no solo el sector hotelero, sino toda la economía local.