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Impacto de un cohete de SpaceX en la Luna genera incógnitas científicas

Este miércoles, un cohete de SpaceX chocó contra la Luna a 8.700 km/h, cerca del cráter Einstein. Aunque se esperaban observaciones del impacto, no se detectó el momento de la colisión, lo que ha generado un misterio científico.

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Impacto de un cohete de SpaceX en la Luna genera incógnitas científicas

El miércoles pasado, la etapa superior de un cohete Falcon 9 de SpaceX impactó la Luna a una velocidad sorprendente de 8.700 km/h. La colisión ocurrió en la madrugada argentina, específicamente a las 3:35, un momento en que tanto telescopios profesionales como aficionados estaban enfocados en la zona del cráter Einstein, donde se esperaba el impacto. Sin embargo, el fenómeno no fue registrado visualmente, dejando a la comunidad científica en busca de evidencias del evento.

La etapa del cohete, identificada como 2025-010D, había sido lanzada el 15 de enero de 2025 desde el Centro Espacial Kennedy en Florida. Este componente medía aproximadamente 12 metros de largo y tenía un diámetro de cuatro metros, con un peso cercano a las cuatro toneladas. Su trayectoria estaba diseñada para culminar cerca del borde lunar visible desde la Tierra, donde el satélite natural se encontraba iluminado en un 56%, lo que representaba un desafío para la visualización del impacto.

Las condiciones de iluminación complicaron aún más que telescopios pudieran captar el instante del choque. Al impactar, se esperaban destellos y nubes de polvo derribadas por el impacto, como es habitual con los meteoritos que colisionan con la Luna a velocidades más altas. Sin embargo, a la hora del impacto, no se registró ningún destello en las observaciones realizadas.

Días después del impacto, el Very Large Telescope en Chile permitió detectar una corriente de sodio y litio en la atmósfera urbana lunar, lo que se interpretó como un indicativo de la colisión. Con base en esta información, Carl Schmidt, astrónomo involucrado en el análisis, considera que estos datos corroboran el impacto aunque carecemos de una imagen directa o el registro del cráter resultante.

El lanzamiento de enero de 2025 no solo tenía como objetivo el impacto de este cohete, sino que también transportó dos módulos comerciales: Blue Ghost y Resilience. Mientras que el primero logró un aterrizaje exitoso en marzo de ese año, el segundo perdió comunicación durante su descenso, resultando en un aterrizaje violento en junio.

La ausencia de datos visuales y la necesidad de confirmación científicos abren un campo de estudio sobre cómo registrar futuros impactos y entender la dinámica de fragmentos espaciales que orbitan la Tierra y colisionan con la Luna. Aunque el impacto en sí no fue directamente observado, las evidencias indirectas permitirán a los científicos seguir investigando y comprender mejor estos fenómenos astronómicos.

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