Impacto de Vaca Muerta en Neuquén: empleo, salarios y desigualdad
El desarrollo de Vaca Muerta ha generado un impacto positivo en el empleo en la provincia de Neuquén, con una disminución en la pobreza y un aumento en los salarios. Sin embargo, la disparidad económica se ha agudizado, evidenciando una creciente desigualdad entre quienes trabajan en el sector energético y los demás sectores.

La expansión de Vaca Muerta ha tenido un efecto significativo en la economía de las ciudades neuquinas, como Neuquén y Plottier. A lo largo de 2026, se ha observado un incremento en el empleo y una reducción de la informalidad laboral. La tasa de pobreza en el aglomerado se ubica en un 19,6%, considerablemente más baja que el promedio nacional del 32,3%. Sin embargo, este crecimiento no está exento de desafíos, ya que los precios han aumentado un 20% más que en otras regiones desde 2017.
Según un informe del centro de estudios IERAL Patagonia, alrededor del 10% de la población ocupada en Neuquén-Plottier trabaja en la extracción de petróleo y gas, y el 13% vive en hogares con al menos un miembro empleado en este sector. Estos trabajadores reciben un salario promedio de $3,8 millones mensuales, lo que equivale a 2,5 veces el salario promedio regional y más de tres veces el ingreso urbano promedio en el país. Esta notable diferencia salarial ha contribuido a un incremento reconocido del estándar de vida en ciertas áreas de la región.
Por otro lado, los ocupados en sectores no vinculados a los hidrocarburos, aunque disfrutan de una mejora en sus ingresos promediando $1,5 millones mensuales, aún enfrentan significativas brechas con respecto a sus colegas del sector petrolero. Por ejemplo, los ingresos en comercio son un 70% más bajos que en la extracción, y otras áreas como educación y salud también muestran desniveles importantes. La competencia entre los sectores y las diferencias salariales son a menudo motivo de debates sobre la equidad y la calidad de vida en la región.
La reducción en la desocupación, que pasó de 6,1% en 2017 a 3,3% en el último año, y una informalidad laboral del 21% entre asalariados no petroleros, evidencian la mejora en la estructura laboral. No obstante, las malas condiciones de trabajo en otros sectores continúan siendo un tema de preocupación, ya que en el resto del país la informalidad alcanza el 37%.
Aunque Vaca Muerta ha reforzado las bases económicas de la región, el informe de IERAL señala que las desigualdades se han ampliado. La pobreza en el aglomerado ha descendido, pero sigue siendo un problema que requiere atención. El desafío radica en asegurar que los beneficios de esta expansión industrial se distribuyan de una manera más equilibrada entre todos los segmentos de la sociedad.