Impacto del fenómeno del Súper Niño en Neuquén: lluvias y calor extremo este verano
El fenómeno del Súper Niño afectará el clima en Neuquén, con previsiones de olas de calor y lluvias intensas. Un experto del CONICET advierte sobre la falta de respuesta ante estos cambios.

Neuquén y la región norpatagónica se preparan para las consecuencias del fenómeno del Súper Niño, que ha escalado en intensidad y aún no ha alcanzado su punto máximo. Según Lucas Ruiz, geólogo e investigador del CONICET, la falta de previsibilidad y la capacidad de respuesta de las autoridades y la población ponen en riesgo a la sociedad frente a eventos climáticos extremos.
Ruiz analizó que, aunque las proyecciones meteorológicas apuntan a que el fenómeno del Niño podría intensificarse, la habilidad de reacción ante tales cambios resulta crucial. "La magnitud del evento no es solo física, sino que también está determinada por cómo respondemos a ello", expresó, subrayando que actualmente se observan eventos meteorológicos inusuales en la región, siendo los sistemas fluviales un claro ejemplo de este impacto.
El fenómeno no solo se manifiesta en Neuquén, sino que su efecto se ha visto extensamente en todo el país, donde intensas lluvias han afectado a diversas áreas. Ruiz apuntó que las cuencas hídricas en el litoral argentino, las cuales son mucho más grandes en comparación con las neuquinas, están sufriendo las consecuencias con inundaciones marcadas por precipitaciones masivas en Brasil que se combinan con las lluvias locales.
En la región de Cuyo, se ha registrado una acumulación significativa de nieve desde julio, lo que resulta beneficioso para el abastecimiento de agua, aunque también ha generado complicaciones en el transporte de mercancías hacia Chile. Esta nieve favorece la recarga de acuíferos, pero a su vez puede agravar los efectos del deshielo en los meses siguientes.
Con el avance del verano, Ruiz advirtió que se esperan olas de calor que podrían superar los 40 grados, con temperaturas mínimas nocturnas que no descenderán de los 27 o 28 grados. Esto puede provocar serios problemas de salud, especialmente en personas vulnerables, ya que la alta temperatura nocturna dificulta el descanso adecuado del organismo.
Aunque se prevé que las precipitaciones sean más elevadas de lo normal, el investigador enfatizó la incertidumbre de estos pronósticos a largo plazo, que funcionan como pautas generales y no garantizan precisión. La clave, como destacó, es la preparación ante estos fenómenos climáticos, la cual, según él, ha sido inadecuada hasta el momento y podría complicar la situación.