Implementan nuevo sistema de aislamiento para presas de alto riesgo en cárceles federales
El Gobierno argentino ha anunciado un nuevo sistema de aislamiento en cárceles federales destinado a mujeres presas de alto riesgo, en respuesta a la creciente actividad delictiva que han asumido dichas internas. Este protocolo, que incluye fuertes medidas de control, buscará evitar la reorganización de bandas delictivas desde el interior de los penales.

Durante una conferencia de prensa, el vocero presidencial Adrián Ravier anunció la implementación de un sistema de aislamiento para presas de alto riesgo en las cárceles federales, dado que se ha observado un aumento de la actividad criminal liderada por mujeres. Este sistema, inicialmente diseñado para los hombres detenidos, ha demostrado ser efectivo en términos de seguridad, lo que llevó al Gobierno a ampliarlo también a la población femenina, tras la identificación de casos donde líderes como Patricia Celeste Contreras y Vanesa Barios han tomado el control de las operaciones delictivas desde dentro de los penales.
El nuevo protocolo establece medidas de seguridad rigurosas, que incluyen el uso de escáneres para detectar metales, cámaras infrarrojas y un monitoreo constante de las internas las 24 horas, todos los días del año. Asimismo, se reducirá el contacto de estas presas con el exterior, haciéndolo exclusivo a sus familiares directos, y las comunicaciones se restringirán a llamadas unilaterales permitidas solo en horarios autorizados.
Desde 2024, ya existía un sistema para mujeres de alto riesgo que evidenció que, tras el aislamiento de hombres delictivos, las mujeres habían asumido roles de liderazgo dentro de las bandas. Un informe de la Global Initiative Against Transnational Organized Crime subraya que este fenómeno permite a las mujeres desempeñar funciones clave incluso desde la prisión, facilitando la continuidad de las operaciones criminales a través de redes familiares y otras conexiones.
La Dirección Nacional del Servicio Penitenciario Federal será responsable de supervisar la implementación de este protocolo, que habilitará espacios específicos para estas internas y contemplará adecuaciones en la infraestructura penitenciaria. También se prevén programas de tratamiento y salud integral, así como espacios de formación para el personal penitenciario, quienes recibirán capacitación especializada en perspectiva de género y manejo de la población penal femenina.
Este nuevo enfoque no solo busca mitigar el impacto del delito organizado desde las cárceles, sino que también busca abordar de manera más efectiva las necesidades específicas de las mujeres en contexto de privación de libertad. Dado que el fenómeno delictivo ha mostrado adaptaciones en su estructura, estas medidas son consideradas clave para asegurar un ambiente más seguro tanto al interior de las prisiones como en la comunidad en general. La resolución también especifica motivos por los cuales algunas internas podrían no ser incorporadas a este sistema de aislamiento.