Inauguración de la temporada de ballenas en Las Grutas y San Antonio
Las Grutas y San Antonio han inaugurado formalmente la temporada de avistamiento de ballenas, atrayendo a turistas al Golfo San Matías. El avistaje se ha vuelto una actividad comercial importante, con mejoras en la coordinación de embarcaciones para reducir el impacto ambiental.

El pasado fin de semana, Las Grutas y San Antonio iniciaron oficialmente su temporada de avistamiento de ballenas, un evento que anticipan tanto prestadores turísticos como residentes del área. A primera hora de la mañana, las embarcaciones comenzaron a partir de la costa, preparadas para ofrecer una experiencia única observando la ballena franca austral, que llega al Golfo San Matías procedente de aguas más frías.
Sebastián Leal, de Cota Cero, destacó la importancia de no fijar una fecha arbitraria, sino de esperar el momento preciso en que hay una cantidad significativa de ballenas en la zona. Esto no solo asegura mejores posibilidades de avistaje, sino que también permite a los operadores turísticos garantizar una experiencia memorable para los visitantes. Las ballenas no se concentran en un solo lugar, lo que exige a los guías estar atentos a sus movimientos para aprovechar al máximo cada salida.
Agosto y septiembre son los meses clave donde no solo se observa a las ballenas, sino a una diversidad significativa de fauna marina. Durante estas excursiones, los turistas pueden encontrarse con delfines y lobos marinos, así como observar la abundante vida aviar de la región. Esta época destaca por su biodiversidad, convirtiendo al mar en un escenario vibrante donde distintas especies pueden ser avistadas en una misma navegación.
La actividad del avistaje ha evolucionado, y A los operadores turísticos les importa no sólo el éxito comercial, sino también el bienestar de las especies marinas. Con ese objetivo, han comenzado a trabajar en conjunto para optimizar la salida de lanchas, asegurando que cada embarcación cuente con la cantidad máxima de pasajeros antes de zarpar. Esta estrategia busca disminuir el número total de embarcaciones en el agua al mismo tiempo, lo que se traduce en un menor impacto sobre la fauna y un mejor manejo de los avistajes.
Tal coordinación ha sido posible gracias a la formación de una asociación que comenzó en 2014, lo que refleja el deseo de los prestadores de trabajar juntos por el bien del ecosistema. La colaboración con científicos ha permitido adquirir conocimientos sobre la fauna marina, lo que beneficia la experiencia de los turistas y ayuda a proteger el hábitat natural.