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Inauguran un monumental Cristo en el Cerro Calvario de Huinganco

El Cerro Calvario de Huinganco ha sido inaugurado con un imponente monumento al Sagrado Corazón de Jesús, que enriquece su historia religiosa. Esta obra representa más de cinco décadas de devoción y esfuerzos comunitarios en la región.

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Inauguran un monumental Cristo en el Cerro Calvario de Huinganco

El 10 de octubre de 2026, Huinganco celebró la inauguración del Monumento al Sagrado Corazón de Jesús, un hito que sustituye la antigua cruz de palo que simbolizaba la fe de la comunidad desde 1970. La ceremonia fue presidida por el gobernador Rolando Figueroa y estuvo marcada por un sentido de homenaje a quienes anteriormente promovieron la devoción en la región. La obra, realizada por el arquitecto y escultor Alejandro Santana, es un Cristo de casi 5 metros de altura, reforzado con malla metálica, que se erige como un nuevo punto de referencia tanto religioso como turístico.

La historia del Cerro Calvario se remonta a la llegada de una joven maestra, Cristina Leiva, quien en 1970 fue fotografiada junto a la cruz inicial, una estructura de madera simple que transmitía la esencia de las primeras expresiones de fe en la zona. Este sitio ha sido considerado sagrado no solo por los católicos, sino también por las generaciones indígenas que habitaban el área, gracias a su ubicación estratégica que ofrece vistas panorámicas del valle de Huinganco y la Cordillera del Viento.

El papel fundamental de Doña Ramona Sánchez, esposa del primer maestro neuquino, Temístocles Figueroa, fue crucial en la consolidación de la devoción local hacia el Sagrado Corazón de Jesús. Ramona organizaba peregrinaciones y promovía la práctica de la fe en la comunidad, asegurándose de que la cruz de palo recibiera el cuidado y la atención necesarios. Esto sentó las bases para una tradición que perduró a lo largo de los años.

La devoción de familias como los Parra, Figueroa y Flütsch ha sido esencial en el desarrollo de la historia del Calvario, manteniendo viva una herencia religiosa que se ha ido transmitiendo de generación en generación. La nueva escultura es un testimonio de este esfuerzo colectivo y del deseo de preservar la identidad cultural y religiosa de Huinganco.

Con la inauguración del nuevo monumento, no solo se mejora el paisaje de la localidad, sino que también se espera que se potencie el turismo religioso en la región. Este atractivo puede contribuir al desarrollo económico local, al atraer visitantes que deseen conocer tanto el monumento como el paisaje natural que lo rodea. Además, el nuevo Cristo sumará al patrimonio histórico y cultural de Huinganco, que continúa siendo un punto de encuentro para la esperanza y la fe.

En este contexto, el futuro del Cerro Calvario parece prometedor, con la posibilidad de que se organicen eventos y celebraciones que resalten la importancia de este lugar en la vida de la comunidad. La unión de la tradición y la modernidad en este nuevo monumento podría dar lugar a un renovado sentido de identidad y pertenencia entre los habitantes de Huinganco y sus visitantes.

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