Incendios en la Patagonia: un desafío que trasciende lo ambiental
Los incendios forestales en la Patagonia, y particular en Bariloche, han evolucionado hacia un fenómeno que combina factores climáticos y humanos, lo que demanda un cambio urgente en su abordaje. A partir de referencia de incendios en Grecia, se propone investigar la posible intencionalidad dolosa detrás de estos siniestros. Sin embargo, el marco normativo vigente enfrenta serias dificultades de implementación que podrían agravar la situación.

Los incendios forestales en la Patagonia, particularmente en San Carlos de Bariloche y la Comarca Andina, han despertado un urgente llamado a redefinir la forma en que se abordan estos desastres. La reciente decisión del Tribunal Supremo de Grecia, que investiga la posible existencia de estructuras criminales detrás de incendios devastadores, proporciona un modelo a considerar en esta región. Aquí, el impacto no es solo ambiental, sino que también puede involucrar intenciones maliciosas.
En Argentina, la Ley 26.815, promulgada en 2013, establece los estándares mínimos de protección ambiental relativos a incendios forestales. Esta legislación busca coordinar esfuerzos entre el gobierno nacional y las provincias para implementar un sistema federal de manejo del fuego. Sin embargo, este marco legal se enfrenta a importantes desafíos en su ejecución. En 2025, el Servicio Nacional de Manejo del Fuego no utilizó aproximadamente el 25% de su presupuesto, que equivale a cerca de 20.000 millones de pesos, y se prevé una reducción considerable en el presupuesto del 2026. Esto inquieta a las organizaciones ambientalistas que alertan sobre la disminución de recursos necesarios para llevar a cabo acciones preventivas.
Los incendios en la región patagónica son alimentados, además de por condiciones climáticas desfavorables como estrés hídrico, altas temperaturas y vientos intensos, por la intervención humana. La investigación de los incendios de enero de 2026 reveló que el cambio climático ha multiplicado la probabilidad de eventos extremos en la región. Las condiciones térmicas alcanzaron temperaturas de hasta 38 grados Celsius y ráfagas de viento de hasta 50 km/h, lo que contribuyó al riesgo de incendios.
Un elemento fundamental en la investigación de incendios a gran escala es la sincronización de los focos de ignición. La aparición simultánea de múltiples focos, aunque geográficamente distantes, sugiere la posibilidad de una acción premeditada, lo que lleva a descartar causas accidentales. Esta constante evidencia lleva a considerar que no solo se requiere un enfoque de prevención basado en el clima, sino también uno que incorpore investigaciones forenses para identificar intenciones dolosas.
Las organizaciones en defensa del medio ambiente destacan la necesidad urgente de ampliar la mirada sobre el manejo de incendios en la Patagonia. Esto implica no solamente abordar las causas naturales, sino también confrontar el riesgo criminal que representa la intencionalidad en el inicio de estos fuegos. Al combinar el trabajo técnico-científico con las estrategias de prevención y una gestión adecuada de recursos, se podrá hacer frente a esta problemática de forma más efectiva.