Incertidumbre en Los Tilos y El Marquesado tras aviso de desalojo por riesgo geológico
Los residentes de los barrios Los Tilos y El Marquesado no podrán volver a sus viviendas debido a un informe que advierte sobre riesgos en la ladera del Cerro Hermitte. En medio de la incertidumbre, las familias reclaman permanecer en sus terrenos hasta que se construyan nuevas casas y recibir soluciones habitacionales adecuadas.

Los vecinos de Los Tilos y El Marquesado enfrentan un futuro incierto tras un informe técnico que ha determinado que no podrán regresar a sus viviendas debido a problemas de estabilidad en la ladera del Cerro Hermitte. Este documento, que llega casi ocho meses después del desalojo, ha llevado a las familias a solicitar aclaraciones sobre sus alternativas habitacionales mientras permanece la confusión sobre su futuro.
Una de las vecinas, Liliana, expresó la angustia que sienten al no tener información concreta sobre su situación. Aunque su hogar no presenta fisuras recientes que pongan en riesgo su habitabilidad, se siente obligada a dejarlo junto con sus vecinos. “¿Dónde vamos a ir?” es la pregunta recurrente entre ellos, quienes reclaman que se les permita continuar en sus terrenos hasta que se terminen las nuevas viviendas que necesitan. Aseguran que con los escasos recursos disponibles, como los 500.000 pesos que menciona Liliana, no podrían alquilar otro lugar.
El municipio ha confirmado que, a raíz del estudio realizado, las condiciones del terreno son inadmisibles para la reocupación de las viviendas. La preocupación va más allá de solo abandonar sus casas; también se discuten las características que tendrán las nuevas construcciones. Los vecinos desean que las futuras viviendas sean dignas, sin hacinamientos ni problemas acústicos, algo que enfatiza Liliana en su testimonio sobre las dificultades que enfrentarían al vivir en comunidades verticales.
En el aspecto económico y de servicios, actualmente los residentes cuentan con algunos beneficios temporales en la provisión de servicios básicos, como electricidad, pero han enfrentado serios inconvenientes, como la dificultad de acceso al agua en meses recientes. Esto ha añadido presión a la ya complicada situación que atraviesan.
Además, otro tema de preocupación ha sido el impacto emocional que esta situación ha generado en las familias. Liliana mencionó la falta de apoyo psicológico ante la angustia que sienten debido a la situación de desalojo y el temor hacia lo desconocido. Las familias, en un contexto de incertidumbre, enfrentan no solo el desafío de encontrar un nuevo hogar, sino también de lidiar con la tensión emocional que provoca un cambio tan trascendental en sus vidas.
Así, múltiples factores complican la situación de estos vecinos, quienes esperan una respuesta clara y concreta de las autoridades sobre el proceso de relocalización y las alternativas que se les ofrecerán en medio de este complejo panorama.