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Incertidumbre sobre el futuro de los pingüinos del ex Aquarium de Mar del Plata

Desde el cierre del Aquarium de Mar del Plata, los pingüinos que permanecen en el predio están bajo custodia judicial. Aún no se ha definido su destino ni la venta de los animales es posible sin autorización.

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Incertidumbre sobre el futuro de los pingüinos del ex Aquarium de Mar del Plata

El Aquarium de Mar del Plata cerró definitivamente sus puertas en marzo de 2025, tras más de 30 años de operación a cargo de Plunimar S.A. La empresa, que se encontraba en dificultades financieras, no logró renovar el contrato de alquiler del espacio junto al Faro de Punta Mogotes y se declaró en quiebra a principios de 2026. Esta cesación de pagos dejó a más de 60 animales en una situación vulnerable, bajo la custodia del sistema judicial.

En este contexto, un grupo reducido de 12 empleados continúa brindando atención a los pingüinos, incluyendo alimentación y controles de salud, con un costo estimado mensual de $54,8 millones. Cabe señalar que, aunque se ha establecido un valor contable de 40.000 dólares para cuatro pingüinos saltarines, este monto solo tiene sentido si se encuentra un comprador en el exterior, ya que hasta el momento no se ha concretado ninguna operación de venta.

El inventario incluye, además, 53 pingüinos magallánicos y 2 pingüinos rey, para los cuales no se ha fijado un valor económico definido. La única venta exitosa reciente fue la transferencia de 10 delfines a un acuario en Egipto, operación que generó 800.000 dólares y que permitió cubrir algunas deudas, pero hasta ahora, otros intentos de venta en mercados como México y China han fracasado debido a regulaciones internacionales restrictivas.

La sindicatura que maneja el caso ha propuesto como posibles destinos para los pingüinos a fundaciones locales como la Fundación Temaikén y el Bioparque Batán. Sin embargo, ninguna de estas gestiones ha tenido resolución definitiva, lo que implica que el futuro de los pingüinos sigue siendo incierto.

La situación plantea un dilema ético y económico. Por un lado, está la necesidad de liquidar activos para saldar deudas; por el otro, la obligación de garantizar el bienestar de especies protegidas. Los pingüinos son parte de un valioso patrimonio natural que requiere condiciones específicas de cuidado.

Hasta el momento, la experiencia previa con la venta de delfines ha demostrado que los traslados son caros y complicados, lo que añade otra capa de dificultad a la situación actual de los pingüinos del ex Aquarium. En este panorama, el tiempo apremia y el futuro de estas especies sigue en suspenso.

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