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Incremento de camionetas en áreas protegidas de la cordillera neuquina

Recientes imágenes evidencian caravanas de hasta 20 camionetas ingresando a zonas restringidas del Área Natural Protegida Batea Mahuida, afectando el ecosistema. Los guías no habilitados y la falta de vigilancia institucional agravan la situación.

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Incremento de camionetas en áreas protegidas de la cordillera neuquina

La situación en el Área Natural Protegida Batea Mahuida ha suscitado gran preocupación tras la difusión de fotografías que evidencian el ingreso ilegal de grupos de camionetas 4x4 a regiones restringidas. Este fenómeno ha sido documentado por turistas y guías no autorizados, generando alarmas entre actores locales sobre el impacto ambiental que las actividades recreativas descontroladas están provocando en la cordillera neuquina.

Las zonas de El Arco y Laguna Corazón, reconocidas por su frágil ecosistema, se han visto especialmente afectadas. Las imágenes muestran evidencias claras de tránsito vehicular, incluyendo huellas recientes y alteraciones significativas en el suelo, lo que denota un deterioro que podría ser irreversible. Este problema se ha exacerbado con el reciente aumento en la afluencia de visitantes, muchos de los cuales provienen de Brasil, según lo manifestado por Lorenzo Lorente, presidente de la Asociación de Bomberos Voluntarios de Villa Pehuenia.

A pesar de los beneficios económicos que turismo puede traer a la región, este incremento en la movilización de vehículos en áreas protegidas despierta una serie de trastornos. Según Lorente, se han observado caravanas de hasta 20 camionetas, superando los límites recomendados para la zona, lo que representa un riesgo no solo ecológico, sino también operativo. En un operativo reciente, la Comisaría 42° de Villa El Chocón intervino ante caravanas masivas, proporcionándo información a los turistas para su seguridad.

Uno de los aspectos preocupantes es que muchos de estos turistas, ante posibles imprevistos en el clima, prefieren autogestionar sus rescates en lugar de contactar a las autoridades, lo que plantea peligros adicionales, sobre todo en situaciones graves.

Lorente también ha expresado su descontento con la falta de vigilancia en el acceso a El Arco, una situación que era controlada anteriormente y que ahora ha permitido que el ingreso a esta área se realice con escasa supervisión. La ausencia de un sistema de control adecuado eleva el riesgo no solo para el medio ambiente sino también para la seguridad de los propios visitantes.

En conclusión, las actividades recreativas sin regulación en ecosistemas sensibles como el de Batea Mahuida presentan un dilema que involucra la necesidad de preservar el ambiente y garantizar la seguridad de los turistas. La comunidad local y las autoridades deberán abordar esta problemática de manera urgente para mitigar el daño y establecer un control efectivo que resguarde estas áreas vitales para la biodiversidad.

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