Más de 530 mil personas cruzaron el paso Cardenal Samoré en el primer semestre
Durante el primer semestre del año, más de 530 mil personas utilizaron el paso fronterizo Cardenal Antonio Samoré. La afluencia refleja un continuo crecimiento del turismo en la región, especialmente durante las vacaciones de invierno.

El paso fronterizo Cardenal Antonio Samoré, que conecta Argentina y Chile, ha registrado un crecimiento significativo en el flujo de turistas en el primer semestre del año. Según datos de la Policía de Investigaciones de Chile (PDI), más de 530 mil personas cruzaron por este punto de control, con un equilibrio notable entre quienes se dirigieron a Chile y quienes ingresaron a Argentina. Las estadísticas indican que aproximadamente 267 mil visitantes ingresaron a territorio chileno, mientras que 264 mil viajaron hacia Argentina.
Uno de los aspectos más destacados del informe es el aumento del tráfico durante las vacaciones de invierno. En este período, se registró un control sobre 42 mil personas, en comparación con las 27 mil del año anterior, lo que equivale a un incremento del 55%. Este fenómeno pone de manifiesto el compromiso creciente de turistas que eligen Bariloche y la región circundante como su destino de vacaciones.
El paso Cardenal Samoré se ha consolidado como un corredor estratégico para el turismo, evidenciando su importancia tanto para el intercambio cultural como económico entre Argentina y Chile. Este movimiento constante de turistas representa una oportunidad significativa para las localidades cercanas, que dependen en gran medida de la actividad turística.
Desde el lado argentino, la importancia de este paso se refleja en la oferta hotelera, gastronómica y recreativa que se ha desarrollado a lo largo de los años para atender a los visitantes. Bariloche, conocida por sus paisajes naturales y actividades al aire libre, ha visto un aumento en la demanda de alojamientos y servicios durante la temporada alta, que coincide con el flujo en el paso.
Además, las autoridades han reforzado los controles migratorios y de seguridad a ambos lados de la frontera, buscando garantizar la seguridad de los pasajeros en una de las principales rutas transitadas de la cordillera de los Andes. Es un aspecto esencial, dado el volumen creciente de personas que transitan la zona, especialmente en períodos de alta afluencia turística.
Con una temporada de invierno prometedora y un balance positivo de cruce de fronteras, se espera que el movimiento continúe en los próximos meses, contribuyendo al crecimiento turístico de la región y favoreciendo la economía local.