Inflación de julio 2026: análisis de nuevo índice postergado por el Gobierno
La inflación en julio de 2026 fue del 2,1%, rompiendo un periodo de desaceleración. Consultoras estiman que con el nuevo índice postergado, la cifra podría haber sido mayor.

El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) reportó que la inflación de julio de 2026 alcanzó el 2,1%, un incremento que pone fin a tres meses de desaceleración. Este dato, que estuvo por encima del 1,9% registrado en junio, también se aparta del pronóstico del presidente Javier Milei, quien anticipaba que la inflación podría tocar el cero en el segundo semestre del año. La variación interanual se situó en 33,8%, mientras que el acumulado para el año llegó al 19,3%.
El aumento de julio se desglosa en una inflación núcleo del 1,8%, junto con un avance de precios estacionales del 4,5% y una variación de 2,1% en los precios regulados. Entre los rubros más impactados se encuentra Recreación y Cultura, que lideró la subida de precios con un 5%, seguido de Restaurantes y Hoteles, que crecieron un 2,8%. Por el contrario, el rubro de Prendas de Vestir y Calzado mostró una disminución del 1,3%.
A raíz de estos datos, surgió nuevamente el debate en torno al índice de precios que el gobierno de Milei había decidido postergar. Inicialmente, se había planeado actualizar la canasta de bienes y servicios basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/2018, pero esta intención fue desechada en favor de mantener la metodología anterior, que se basa en datos de 2004.
Consultoras privadas como LCG y Equilibra realizaron simulaciones para estimar cómo se habría comportado la inflación utilizando el nuevo índice. LCG sugirió que la inflación mensual podría haber sido de 2,5% bajo el nuevo esquema, mientras que Equilibra coincide con el 2,1% del informe oficial. No obstante, ambas estimaciones apuntan a un acumulado más alto para el año si se hubiese implementado la nueva canasta.
El aspecto central de este análisis radica en la reponderación de los componentes de la canasta: si los servicios incrementan más que los bienes, resultaría en una inflación mayor con el nuevo índice. Por el contrario, si son los bienes los que predominan en los aumentos, el resultado sería inferior. Este análisis del mes de julio representa la primera prueba relevante para confirmar estas hipótesis.
Con estos antecedentes, se espera que el gobierno y los economistas continúen este debate sobre la mejor metodología a seguir para reflejar con precisión la realidad económica del país, especialmente en el contexto de la patagonia argentina, donde la inflación representa un factor crítico para la gestión de las economías locales y la vida cotidiana de sus habitantes.
La evolución de las políticas económicas y las decisiones relacionadas con el índice de precios serán cruciales en el corto plazo, mientras la población observa de cerca los efectos en sus finanzas personales y en sectores clave de la economía.