Informe revela que el 70% de los jóvenes de 18 a 25 años no tiene trabajo formal
Un reciente informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina revela que el 70% de los jóvenes de 18 a 25 años no cuenta con un empleo formal. Las desigualdades en el acceso a trabajo y educación se agravan con el nivel socioeconómico.

Un estudio elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA) ha revelado que un notable 70% de los jóvenes entre 18 y 25 años carecen de trabajo formal. Este informe, titulado "Juventudes desiguales: entre la promesa y la exclusión", detalla las profundas desigualdades que enfrentan estos jóvenes en términos de empleo, acceso a educación y posibilidades de independencia económica, subrayando la influencia del origen socioeconómico en sus oportunidades.
Solo el 30,2% de los jóvenes tienen empleo regular, y de ellos, únicamente un 14,2% cuenta con trabajos que les otorgan plenos derechos laborales. Cerca del 16% se encuentra en empleos precarios, mientras que alrededor del 22,5% se enfrenta a la irregularidad laboral o al desempleo. Además, hay un 10,7% que no ha conseguido trabajo en más de seis meses y un alarmante 36,6% que permanece inactivo. Esta situación refleja una tendencia donde las desventajas en el acceso a empleo se incrementan a medida que se baja en la escala social.
En cuanto a su tiempo, el informe evidencia que alrededor del 26,6% de los jóvenes se dedica exclusivamente a estudiar, mientras que el 39,7% trabaja sin poder cursar estudios. Dentro de este último grupo, el 22,9% tiene empleos regulares, pero un 16,8% lo hace en condiciones irregulares. Solo un 13% logra simultanear estudios y trabajo, lo que pone de relieve la dificultad de quienes intentan equilibrar ambas responsabilidades.
La situación se torna aún más crítica al observar que el 20,7% de los jóvenes no estudia ni trabaja. Este dato se torna más alarmante en el análisis por niveles socioeconómicos, donde el 34,2% de los jóvenes del estrato muy bajo no se encuentra involucrado en ninguna actividad formativa o laboral, frente al 8,3% de aquellos provenientes del estrato medio alto.
Asimismo, los hogares de nivel medio alto muestran que el 41,2% de los jóvenes que estudian lo hace sin trabajar, situación que se reduce drásticamente al apenas un 15,6% en los hogares de nivel muy bajo. Esto evidencia una clara disparidad en las oportunidades educativas entre distintos estratos sociales, lo que contribuye a la perpetuación de ciclos de exclusión.
Para la UCA, la juventud es una fase crítica en la vida, marcada por decisiones que impactan en el futuro, como la posibilidad de completar estudios y acceder a trabajos estables. No obstante, las evidencias del informe indican que el acceso a un trabajo formal se mantiene como un desafío significativo, acentuando las disparidades entre los jóvenes según su contexto socioeconómico.