Informe revela que sectores en crecimiento no generan empleo formal en Argentina
Un reciente informe indica que ocho de los diez sectores con mayor crecimiento en la economía argentina no han logrado generar empleo registrado. A pesar de un crecimiento significativo en la actividad, la destrucción de puestos formales ha sido alarmante, alcanzando casi 330.000 empleos perdidos desde noviembre de 2023.

El análisis realizado por el Centro de Estudios de la Realidad Argentina (Centrora) de la UBA revela una preocupante paradoja en el crecimiento económico de Argentina. A pesar de que ocho de los diez sectores más dinámicos en términos de actividad han experimentado expansión, han reducido su capacidad de generar empleo formal. Este fenómeno se ha medido a través de un informe presentado el 23 de septiembre, que documenta una caída significativa en la cantidad de puestos registrados en el mercado laboral durante el último año.
Entre los sectores que han tenido un crecimiento notable, sobresale el agro, que ha aumentado su actividad un 40% gracias a la recuperación tras una dura sequía en 2023. Sin embargo, este crecimiento se tradujo en la creación de solo 1.700 nuevos empleos, lo que representa una fracción mínima del total de trabajadores formales. La minería, a pesar de un crecimiento del 16% en su actividad, sufre una disminución de más de 5.000 trabajadores registrados en el mismo período, evidenciando que el incremento de actividad no necesariamente conlleva a una mejora en el empleo.
El escenario es aún más desolador en sectores que muestran contracción. La industria manufacturera ha perdido más de 80.000 puestos de trabajo desde noviembre de 2023, acumulando dieciocho meses de descenso. El comercio también ha mostrado una reducción del 4% en su dotación laboral, lo que intensifica el impacto negativo en el empleo. A nivel agregado, la caída de empleo privado registrado alcanza el 1,5% interanual, lo que se traduce en cerca de 96.700 puestos menos en el mercado laboral desde noviembre de 2023.
Las provincias con un fuerte peso en sectores como la agricultura, la minería o la producción hidrocarburífera, tales como Neuquén, Río Negro, Jujuy, Salta y Santa Fe, han mostrado un crecimiento relativo, mientras que el Gran Buenos Aires ha sido más vulnerable a la debilidad de la industria y el comercio. Esto representa un reto para el equilibrio territorial, donde las disparidades en la generación de empleo son evidentes.
Los investigadores del informe han expresado cautela al considerar que aún es temprano para clasificar este fenómeno como un nuevo modelo económico consolidado. Sin embargo, advierten que el crecimiento en industrias intensivas en capital, como las finanzas y la minería, podría coexistir con una recuperación del empleo asalariado que sigue siendo débil, afectando la estabilidad de los ingresos vinculados al mercado interno.
En resumen, el crecimiento en algunos sectores puede no traducirse en mejoras para el empleo formal. Esta situación plantea un desafío para el desarrollo económico inclusivo, ya que un aumento en la actividad no garantiza necesariamente el bienestar de la población trabajadora.